sábado, 10 de febrero de 2018
domingo, 7 de enero de 2018
Blog U-boats en el Mar Caribe
BIENVENIDOS
AL BLOG ACADEMICO U-BOATS EN EL MAR CARIBE
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Difusión de la Historia Naval de Cuba
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Maximino Gómez Alvarez (Historiador y Vice-Presidente de la
Asociación para la Investigación y Difusión de la Historia Naval de Cuba)
Bienvenidos al
Blog Académico “U-boats en el Mar Caribe”, el que aspiramos a convertir en un
punto de encuentro de historiadores, investigadores, estudiosos, curiosos y
amantes de la historia naval; un lugar que sirva de marco adecuado para el
análisis, discusión e intercambio fructífero de opiniones, con independencia de
los matices ideológicos y color político de quienes se acerquen a el. Es
nuestro deseo, que sea éste un sitio plural, donde pueda abordarse y defenderse
con pasión e incluso energía, determinado hecho histórico, punto de vista o
posición, pero siempre sobre la base de una ética profesional, donde prime el
respecto, alejado por completo del uso de descalificaciones y el lenguaje soez.
Deseamos que
este sea, además, un vehículo apropiado para dar a conocer mis trabajos ya
concluidos, así como los proyectos futuros.
El autor
Más Información, dirigirse a: cchnavalhistory@hotmail.com
o en u-boatsenelmarcaribe@hotmail.com
…………………………
WELCOME TO THE
ACADEMIC BLOG U-BOATS ON THE CARIBBEAN SEA
Welcome
to the Academic Blog “U-boats in the Caribbean Sea” (U-boats en el Mar Caribe),
what we would like to become in a home place where historian, investigators,
and for all public that love naval historic events. An appropriate
place that could serve for analysis, discussion, and successful interchange of
opinions and criteria. A place where the analysis and the truth will be over
whatever particular tendentious of idealogical or political point of
view. Our wish, that also this Blog will be a plural place where everyone
can with total freedom, strongly defend and even with passion over any
particular historical topic developed in it, but always in the base of the
mutual respect. You could be maybe inaccurate or not, but not necessarily mean
that you have to be disrespectful with others. Please, behave and be
educated.Thanks!
On the
other hand, with this Blog, I want to make the way to let you know about my
already done jobs, as my future projects.
Señales náuticas
LAS
SEÑALES NÁUTICAS
Por Maximino Gómez Alvarez
Recuerdo de pequeño,
durante la celebración de determinadas
fechas patrióticas, como el Grito de Yara, que mi padre solía llevarme de paseo
por la Bahía de la Habana y en más de una ocasión pude ver buques de nuestra
Marina engalanados con banderas multicolores que yo interpretaba como adornos
de fiesta, hasta que pronto mi progenitor me aclaró que aquello en realidad
eran “banderas de señalización náuticas”. Aún hoy en día, a pesar de los
progresos tecnológicos operados en el campo de las comunicaciones, sobreviven esta
y otras formas de comunicación como señalización náutica.
Las señalizaciones
náuticas surgieron en el pasado debido a la necesidad de los buques de
comunicarse a grandes distancias; el primer intento de crear señalizaciones
náuticas de que se tiene noticias data del siglo 341 a.c., elaborado por el
griego Eneas Táctico, quien describe un primitivo sistema de señalización con
una vasijas de barro llenas de agua y la utilización de una palo con medidas
determinadas que al ser observadas de lejos brindaban una información,
siguiendo un código previamente establecido, ejemplo: “prepararse para el
ataque” correspondía a tres medidas del palo en el recipiente. El historiador,
también griego, Polibio inventó un sistema con la utilización del alfabeto
griego, empleando cinco antorchas para enviar los mensajes con lo que se podía
transmitir a distancia, complicados informaciones con relativa facilidad y
rapidez; sin embargo, este sistema quedó en el olvido durante casi 2000 años.
El envío de mensajes con la utilización de velas tiene también un origen
remoto, y consistía en el uso de velas de diferentes colores para indicar,
según su posición, una determinada información.
Ya en el siglo XIV se
generalizó el uso de izar y arriar las velas para indicar la proximidad del
enemigo y durante los siglos XV y XVI se
complejizó este sistema con el uso de un código que contemplaba izar y arriar
las velas distinto número de veces e incluso cambiando de vela con lo que se
lograba el envío y recepción de diferentes mensajes. En el siglo XIX se
introduce por primera vez el sistema de señales con banderas, pero incluso,
Armadas como la británica, conservaban el uso de velas perfeccionado, por
permitir transmitir mensajes a más distancia. En 1817, el Capitán William Marrymat publicó el “Código de Señales para la Marina Mercante”
que permaneció en uso hasta 1879; dicho sistema era en extremo sencillo y
empleaba sólo diez banderas de señales (seis cuadradas, dos triangulares y dos
cornetas), así como un número ilimitado de gallardetes; dicho sistema se basaba
en izar una cantidad determinada de banderas para formar un número que
correspondiera a mensajes prestablecidos por el Código Marryat. En 1859 el
Capitán Chapman, también de la Marina británica, publicó una obra denominada “Código de señales utilizable para todas
las naciones”, con la clara intención de establecer un sistema único
internacional que permitiera ser reconocido por cualquier nación y su
aplicación estaba destinada fundamentalmente a la marina mercante; no obstante,
este código careció de difusión y no logro su intención por falta de un acuerdo
internacional.
No es, sin embargo
hasta 1931, que se crea y se acepta por fin un “Código Internacional de Señales”, que logró establecer un standar
reconocido por todas las naciones del mundo y este es el sistema que se sigue
utilizando y comprende 40 banderas distintas, 26 para letras del alfabeto, 10
para números, tres repetidores, llamados también sustitutos y un gallardete de
inteligencia utilizado para identificar el código para dar respuesta ó como
punto decimal; así mismo, cada bandera posee un significado individual; así,
por ejemplo, al entrar a puerto e izar la bandera “G” (bandera de 6 franjas
azules y amarilla verticales) indican a la autoridad portuaria que la
embarcación necesita un práctico. Las banderas de señalización desde los
primeros momentos adoptaron formas geométricas en su diseño (cuadrado,
rectángulo, triángulos, conos etc.), por permitir estas formas su
reconocimiento más fácilmente a largas distancias.
Queremos concluir, que
existen desde hace mucho tiempo, otras formas alternativas de señalizaciones
por semáforos o en las embarcaciones con el uso de blinkers para transmitir en
clave Morse, esto permite la capacidad de comunicación y
señalización en horas nocturnas, cuando resulta imposible el uso de banderas,
al tiempo que evade con bastante eficacia el rastreo de una embarcación por el
enemigo desde largas distancias al permanecer en “silencio radial”, .
La Inmersión
LA
INMERSIÓN (antecedentes)
Por Maximino Gómez
Alvarez
Se sabe que la
inmersión es una práctica que data de la antigüedad; el pueblo griego antiguo,
como otros pueblos marineros contemporáneos suyos en el Mediterráneo, hacían uso de submarinistas en las recuperaciones marítimas,
también en algunos episodios bélicos como el asedio a Siracusa (año V a.c)
donde fueron empleados submarinistas con el objeto de practicar la demolición
de los obstáculos que los habitantes de la ciudad había colocado en el fondo marino
para impedir la entrada de las embarcaciones
griegas a puerto. De antaño, los submarinistas también fueron utilizados
con el fin de recuperar tesoros hundidos; los antiguos códigos marítimos
conocidos como Ley de Rodas del Mediterráneo regulaban las recompensas de que
eran objeto los trabajos de los submarinistas basados en la profundidad que
estos alcanzaran en la realización de la labor de búsqueda. Muchos otros
pueblos de distintas latitudes, empleaban así mismo la práctica del
submarinismo con diferentes fines, los más comunes, la recolección de esponjas
y la obtención de perlas.
Los primeros equipos de
inmersión fabricados por el hombre de que se tenga noticia, consistía en
conectar el individuo a la superficie con la utilización de un tubo que en su
extremo libre estaba unido a un flotador. Aristóteles (S. IV a.c.) ya hablaba
de un dispositivo muy similar a la denominada campana de buzo; Flavio Vigecio
(S. V d.c.) describe en su obra Epitome
Institutionem Rei Militaris a un
submarinista que realiza labores subacuáticas con la utilización de un casco
unido a la superficie con un tubo respirador; es conocido que el sabio y
humanista Leonardo Da Vinci realizó estudios sobre inmersión e ideo una suerte
de escafandra. No obstante, fue el matemático, médico y astrónomo italiano
Giovanni Alfonso Borelli, quien describió en su obra los detalles de un
dispositivo respirados compuesto de un par de fuelles para suministrar aire a
submarinistas; esto no sólo permitió al hombre permanecer más tiempo bajo la
superficie marina, si no, que además permitió, alcanzar mayores profundidades
de inmersión con la técnica de suministro de aire que se conoce como “inmersión
alimentada desde superficie”. Un elemento que supuso un avance en los métodos
de inmersión, lo constituyó el invento realizado en el siglo XVIII por el británico John Lethbrige, consistente en un
barril de cuero totalmente estanco que alojaba el torso y la cabeza del
submarinista, cuya visibilidad resultaba posible con la colocación de un visor;
otro aditamentos presentes en este ingenio lo constituían unos protectores de
los brazos que facilitaban los movimientos del buzo.
Grabado
de época donde se reproduce aspectos de la Campana de Halley
A principios del siglo
XVIII el astrónomo Sir Edmunds Halley publicó los detalles de la conocida como
fabricación de la campana de buzo, junto
con un casco y un dispositivo para suministrar aire desde un barril estanco de
madera que permanecía en la superficie, lo que permitía al submarinista ampliar
el tiempo de permanencia bajo el agua; Roger Bacon había sugerido una idea
parecida en el siglo XIII y Francis Bacon en siglo XVII había comentado en su
obra Novum Organum la creación de una campana con cierto parecido; una
campana de buzo había sido diseñada también por
John Trasnier. Otro mecanismo de buceo constituyó la denominada Campana de Halley,
mucho más perfeccionadas que sus antecesoras; esta era de madera recubierta de
plomo con la intención de proporcionarle peso y estabilidad; su diámetro era de
1,4 m en la base abierta y 0,9 m en la parte superior con una altura de 2,7 m,
lo cual permitía la compresión del aire encerrado en su interior mientras se
bajaba la campana; poseía un cristal en la parte superior que proporcionaba luz
y una bomba manual para expeler el aire viciado, constituyendo el suministro de
aire el aspecto más significativo; un barril cubierto de plomo con aberturas en
la zona superior e inferior se sumergía en el agua y quedaba al alcance de los
ocupantes de la campana, en tanto, que un tubo de cuero lastrado corría desde
la abertura superior a la interior de la campana del buzo que era sostenido por uno de los
submarinistas, gracias al lastre que colgaba por debajo del nivel del agujero
inferior permitía retener el aire dentro del barril. Para llenar de aire la
campana, era suficiente con levantar el tubo lastrado de modo que la presión
del aire actuará sobre el aire contenido en el barril, a través del agujero
inferior hacia el resto.
Con el paso de los siglos se fueron perfeccionando
los equipos que permitían
una
permanencia más larga del submarinista bajo la superficie del mar.
Con el empleo combinado
de dos barriles, el buzo podía permanecer por tiempo indefinido en el fondo.
Otro invento mucho más sencillo era una bomba en superficie que se encargaba de
rellenar aire a presión en la campana con el fin de que el agua lo empujara
hacia abajo, hasta el mismo borde de la campana. Tuvieron, sin embargo, que
transcurrir años para que John Smeaton introdujera esta sencilla invención, que en
realidad tenía forma rectangular. En general, la campana del buzo funcionaba,
pero sólo permitía la labor del submarinista en un solo punto de la inmersión.
En 1797, cuando el inventor alemán Kliengert presentó el diseño de su escafandra, esta presentaba
caracterices muy avanzadas, entre ellas, el sistema separado para la expulsión
del aire viciado, pero este obligaba al buzo a respirar por un tubo unido a un
flotador en superficie. Todas estas escafandras constituyen el antecedente del
mecanismo creado por el alemán Augustus
Siebes, considerado el precursor de la
escafandra, que en 1891 creaba la llamada “escafandra abierta” y años más tarde,
el perfeccionamiento de la escafandra cerrada.
Hoy los dispositivos de
inmersión han sido desarrollados y perfeccionados a grados insospechados, pero
de esos avances tecnológicos en el campo del buceo, hablaremos en otro
artículo.
Los submarinos
LOS
SUBMARINOS
Por: Maximino Gómez A.
El submarino, esa
importante máquina de tanta utilidad científica o temible arma de combate, tuvo
un antecedente lejano en el tiempo; el hombre siempre experimento curiosidad
por la idea de poder navegar como un pez bajo la superficie del agua. La
primera referencia nos viene de la época del sabio Arquimedes, quien diseñó una
campana en posición invertida que al sumergirse en el agua, atrapa en su
interior un volumen proporcional a su capacidad. También, según la tradición,
Alejandro Magno se interesó por la vida submarina y ordenó a sus seguidores la
construcción de una suerte de barril con
cristales en su superficie para poder observar a las criatura marinas como se movían en su medio acuático,
probablemente el primer dispositivo
conque un hombre se introdujo en el
agua, pero sin posibilidad de desplazamiento. Uno de los antecedentes del
submarino actual de que se tiene noticias era una nave cosaca, denominada
“chaika” (gaviota) que era utilizada en misiones de reconocimiento e
infiltración; esta dispositivo podía ser cerrado y sumergido de forma que sus
tripulantes podían respirar como en una campana submarina logrando su
desplazamiento caminando sus ocupante por el suelo del río, utilizándose en
algunos casos lastres especiales para mantenerla sumergida y un sistema de
tubos para tomar aire del exterior.
La dificultad de
hundirse y emerger en el agua, ya lo había solucionado William Bourne en un
diseño de 1580; su sumergible estaba provisto de unas bolsas que como fuelles
podían inflarse y desinflarse de aire para así disminuir o aumentar el volumen
de la nave, a la que además le dio forma de un puro, que resultó ser la más
acertada al permitir que la presión se reparta de modo equilibrado en toda la
nave permitiendo una mejor movilidad bajo el agua.
Pero en realidad, el
primer sumergible del que se tiene información objetiva, fue el construido por
el holandés Cornelius Jacobszoon Drebbel
en 1620, quien estaba al servicio del rey Jaime I de Inglaterra; este
ingenio estaba propulsado por remos y aunque no se posee información sobre su
diseño, algunos sugieren que la constituía una campana que era remolcada por
una embarcación de superficie. El invento de Drebbel fue probado en dos
versiones mejoradas en el río Támesis entre los años 1620 y 1624. Aún y cuando
estos primeros intentos de construir naves sumergibles perseguían una finalidad
de constituir medios de exploración, a los diseñadores de tales dispositivos no
les fueron ajenos su posible potencial como armas; así, las ventajas
estratégicas de los submarinos ya fueron
en 1648 por el obispo John Wilkins de Chester.
El “Turtle” fue el primer submarino militar
monoplaza con un desplazamiento de 900Kg., diseñado por el militar
estadounidense David Bushnel en 1776; siendo el primero de su clase con
capacidad operacional acuática y movimiento independiente; siendo el primero
también en propulsión por hélice, que poseía ventanillas de cierra hermético. .
Un salto importante en la construcción de submarinos, lo constituyó el
submarino diseñado por el español y teniente de Navío Isaac Peral construido en
1885 propulsado por energía eléctrica; su concepto original era la de un
torpedero sumergible para la defensa costera. Después de autorizarse su
construcción por el real Decreto de 4 de octubre de 1886, se concedió un
crédito de 25.000 pesetas. Con forma de
huso, poseía un casco de acero con tres tanques de trimado que se achicaban por
medios de bombas y se desplazaba con la utilización de dos hélices de eje
horizontal accionadas eléctricamente en tanto que alcanzaba una cota de
inmersión de 30 metros y fue el primero en poseer un tubo lanzatorpedos en
proa, algo que no se repetiría hasta la aparición de los submarinos
norteamericanos de la clase Holland en
la 1ra. Guerra Mundial.
Con
el estallido de la Gran Guerra en 1914, las potencia beligerantes al principio
parecían brindar poca importancia a la nueva arma submarina aún sin probar;
este criterio no demoraría en cambiar drásticamente. El submarino fue utilizado
en principios sólo en la defensa costera y exploración, pero pronto su capacidad de sigilo e
imposibilidad de ser detectado fue cobrando importancia a medida que avanzaba
la guerra, pasando a ser una de las principales armas utilizadas en este
conflicto. Alemania la utilizaría en el ataque al tráfico comercial, logrando
infringir enormes pérdidas a sus enemigos. En 1915, Alemania proyectó la
construcción de un submarino con capacidad de carga y gran autonomía destinado
como carguero para burlar el bloqueo inglés, pero pronto estos submarinos
comerciales fueron dotados de armamento.
Al
estallar la guerra, las principales potencias beligerantes poseían submarinos
militares, Gran Bretaña a la cabeza con 54, de los cuales 17 tenían capacidad
oceánica,; Francia disponía de 35,;
Rusia de 15; Italia de 11 y Japón y Austria, 4 cada uno; sin embargo los
mejores submarinos los poseía Alemania que contaba con 28 unidades con
capacidad oceánica, 14 de los cuales eran propulsados por motores diessel,
además de ser los únicos en el mundo con comunicación telegráfica. A medida que
transcurría el conflicto, los alemanes perfeccionaron sus submarinos; a partir
del U-40 sus capacidades se incrementaron, desplazaban 650 toneladas, llevaban
9 torpedos, alcanzaban los 12 nudo y podían sumergirse a profundidades de 70
metros. Alemania a lo largo del conflicto incrementó la construcción de este
tipo de embarcaciones alcanzando la cifra de 200 y en el momento del
armisticio, otros 228 estaban en construcción, los que fueron desmantelados. La
Primera Guerra Mundial funcionó como un polígono de prueba para esta eficaz
arma, que durante la segunda guerra mundial volvió a demostrar su importancia y
durante la Guerra Fría adquirió una nueva dimensión como arma estratégica; lo que analizaremos en nuestro próximo artículo.
Cuba y la guerra submarina en el Caribe
CUBA Y LA GUERRA SUBMARINA EN EL CARIBE
Por Maximino
Gómez Álvarez
LA ESCALADA
Desde el mismo inicio de la 2ª
Guerra Mundial, uno de los objetivos fundamentales de la Alemania nazi, se
centró en el logro de la asfixia económica de los países aliados y para ello,
la flota de submarinos del Almirante Döenitz, elaboró una estrategia encaminada
al hundimiento sistemático de los cargueros que conducían los suministros
vitales que permitían a esas naciones enfrentarles con éxito.
Algunos meses antes del inicio de
las hostilidades, el Almirante Karl Döenitz, Jefe de la flota submarina
(Unterseebootee flotille), había propuesto al Almirante Raeder, Jefe de la
Kriegsmarine, desarrollar un ambicioso plan destinado a la paralización de los
suministros aliados; Döenitz consideraba, según sus propios cálculos y el de
sus expertos, que una flota de 300 submarinos serían suficientes para la
paralización de los suministros, en especial los embarques de petróleo y otros
materiales estratégicos como la bauxita; pero para esas fechas Alemania sólo
contaba con una flota de 56 unidades, muchas de las cuales no podía llevar a
cabo acciones de largo alcance, es por ello que el comienzo del hostigamiento
de los mercantes que conducían mercancías fue asumido fundamentalmente por
unidades de superficie, tales como embarcaciones artilladas con apariencia de
indefensos mercantes, así como de pequeños cruceros y acorazados de bolsillo
como el Graf Spee, pero pronto la Royal Navy se fue imponiendo. Más adelante,
el mando alemán decidió jugarse otra carta enviando a dichas misiones a los
mejores buques de superficie de la Armada alemana, como el Acorazado Bismark,
orgullo de la flota de Hitler, que finalmente sucumbió ante la Flota Británica.
Entre tanto y ante estos primeros
reveses sufrido, los astilleros alemanes habían puesto manos a la obra, con el
objeto de botar al agua en tiempo record, la mayor cantidad de submarinos
posibles, al tiempo que se trabajaba apresuradamente en el perfeccionamiento
tecnológico de estos; pero Döenitz sabía que no bastaba con sólo disponer del
número apropiado de unidades submarinas, sino que era de vital importancia
desplegar una labor encaminada a garantizar el éxito de sus misiones y para
ello, además de disponer de nuevos submarinos y tripulaciones debidamente
adiestradas, debía contar con la información necesaria para hacer más efectivos
sus ataques. Tener al alcance de forma anticipada los datos sobre los convoyes,
sus rutas, sus tácticas defensivas, protección de los mismos, etc., constituían
un elemento decisivo que les proporcionaría una incuestionable ventaja y para
ello encaminó una parte importante de su esfuerzo, en disponer de los
mecanismos apropiados para contar con dicha información. A principios de 1939
Döenitz dio a conocer en detalles al Almirante Wilhem Canaris, Jefe de la
Abwerh, los planes que tenía para su arma, recabando de esta forma el apoyo de
los servicios de Inteligencia alemanes. Canaris, un oficial de la marina con
una amplia trayectoria, que desde 1931 había trabajado en la inteligencia naval
realizando labores de contrainteligencia y que había sido comandante de un
u-boat en el Mediterráneo, comprendió
como ningún otro la importancia de la labor de espionaje en el éxito de lo que
se conocería como “Guerra Submarina Total”.
A medida que
se incrementaba la acción de los
submarinos alemanes en las aguas del Atlántico norte, la Abwerh había dado
instrucciones a sus redes de espionaje establecidas en el continente americano,
para que trabajaran arduamente en el logro de información con relación a los
embarques destinados al continente europeo, al mismo tiempo se fueron
“sembrando” agentes en algunos puntos importantes, como México, Venezuela,
Colombia, Panamá, Trinidad, Santo Domingo y Cuba, entre otras áreas, cuyas
misiones estarían encaminadas prácticamente, sólo a la obtención de este tipo
de información, la que se hacía llegar al Mando Naval alemán, y con ello, éste
podía desplegar sus fuerzas submarinas
con el máximo de eficiencia. Hay autores que afirman que los submarinos alemanes,
partían al encuentro de los mercantes, desplazándose de un lado a otro en la
inmensidad del océano, hasta lograr
contactar de forma fortuita con algún buque o convoy, para luego
atacarlo; ésta reflexión, además de ingenua, carece de un fundamento sólido;
los propios Aliados no tardaron en darse cuenta, que en una gran cantidad de
ocasiones, la aparición de submarinos actuando solos o en formaciones como las
conocidas “manadas de lobos”, irrumpían de repente en los lugares idóneos pare
efectuar sus ataques con una precisión de relojería; esta apreciación dio lugar
a otro capítulo, la lucha por romper el secreto del contrario.
El ataque sorpresivo a la base
norteamericana de Pearl Harbor por la marina y aviación japonesa, marcó un
punto de inflexión y precipitó la entrada de los Estados Unidos en el
conflicto. Sólo dos días después del
mencionado ataque, los alemanes levantaban todas las restricciones en cuanto a
llevar la guerra submarina hasta la costa este de los Estados Unidos; de esta
forma se daba inicio así, a la denominada Operación Paukenschlag
(Golpe de Tambor). En los días siguientes fueron enviados varios submarinos a
ese sector marítimo y para el 12 de enero ya habían sido hundidos 38 buques
entre petroleros y mercantes de diferentes tipos; en la noche de 15 al 16 de
enero fueron lanzados varios ataques por u-boats que concluyeron con el
hundimiento de varios mercantes y daños a la Refinería de Aruba y en los días
sucesivos se sucedieron otros ataques que provocaron la paralización total del
transporte marítimo de mercancías. Poco después, el 14 de Febrero de 1942 se
dio inicio a la operación “Nueland” (Tierra Nueva) con el ataque del U-502
contra 5 tanqueros que navegaban en aguas del Golfo de Venezuela rumbo a Aruba,
de este modo se iniciaban las operaciones sistemáticas en aguas del Caribe (el
Mando Alemán incluía en el concepto regional de Caribe, tanto al propio Mar
Caribe como al Golfo de México). Pasó
esta zona geográfica a ser uno, sino el más importante teatro de operaciones de
los u-boats; aquí desarrollarían durante un periodo importante de tiempo una de
las más victoriosas campañas los hombres de Döenitz; la guerra
submarina experimentó un aumento sustancial y el teatro de operaciones fue
trasladado desde el Atlántico norte a la zona del Caribe y Golfo de Méjico; era
el preludio de lo que se conoce como la Batalla del Caribe.
Con el traslado
e incremento de la guerra submarina en aguas americanas, las fuerzas armadas de los Estados Unidos
tuvieron que hacer frente a una amenaza de proporciones descomunales. Los
alemanes, conocían plenamente las ventajas que les podía reportar una rápida
acción ofensiva; estos, además, sabían que con la participación americana en la
guerra se incrementaría el movimiento de suministros hacia el teatro de la
guerra, por lo que la entrada y participación directa de esta nación convertía
a la Batalla del Caribe en uno de los puntos claves de la estrategia nazi. El
Mando norteamericano, se vio por su parte, ante la disyuntiva de no disponer de
la capacidad naval necesaria para la protección de su costa atlántica y sin los
necesarios medios aéreos que pudieran cubrir las extensas zonas a patrullar; los
recursos navales y aéreos resultaban a todas luces insuficientes para afrontar
tan urgente tarea, los que se mostraban incapaces de emprender la persecución y
destrucción de las fuerzas submarinas enemigas. El 31 de diciembre de 1941, un
guardacostas había informado del avistamiento de un periscopio en el canal de
Portland, y el 7 de enero un avión del Ejército avistó la presencia de un
submarino frente a la costa de Nueva Jersey, ello puso de manifiesto la
impunidad con que operaban los submarinos alemanes en las proximidades de sus
costas.
Si no se ponía
un freno inmediato a los éxitos de los u-boats alemanes, unas pérdidas
económicas de incalculables proporciones, amenazaban la ayuda brindada a los
aliados; por otro lado, estas pérdidas incesantes, comenzaban a minar la moral
de las tripulaciones de los mercantes, por lo que fue necesario el despliegue
de un monumental esfuerzo propagandístico en aras de elevar el espíritu
patriótico entre los marineros de los buques de transporte. Estos primeros
momentos resultaron particularmente difíciles, pues transcurridos cinco meses
de iniciada esta nueva escalada en el conflicto, los submarinos enemigos
operaban en las aguas costeras de América hundiendo un gran número de mercantes.
En principio, la marina de Estados Unidos había contemplado la realización de
las operaciones más allá de las zonas costeras, por lo que la aviación asumió
tareas de apoyo en casos de emergencia en la defensa de dichas costas.
Simultáneamente se comenzaron a elaborar planes
estratégicos de defensa, que contemplaban medidas urgentes encaminadas a
proporcionar en el menor plazo de tiempo posible los medios mínimos necesarios,
los cuales serían suministrados y contarían con el apoyo de los distintos
mandos y para ello se establecieron medidas de control conjuntas, así como la
creación de un Centro de Información, cuya base de operaciones fue establecida
en la sede del Comando en New York y que había entrado en funcionamiento sólo
cuatro días después del ataque a Pearl Harbor.
El Mando alemán conocedor en detalle
de estos hechos, había incrementado las incursión de sus u-boats al Mar Caribe
y Golfo de México; éstos sabían que Estados Unidos carecía de condiciones para
ofrecer una adecuada protección a esta enorme zona marítima, por lo que una
ascendente cadena de hundimientos de mercantes se llevarían a cabo en dichas
aguas con una casi nula resistencia. El Mando Naval norteamericano consciente
del peligro que esta nueva escalada representaba, decidió poner a disposición
del Gulf Sea Frontier Command (Comando Frontera del Golfo) varios B-18; días
más tarde, el Comandante General de la Primera Fuerza Aérea llevó a cabo la
creación del Gulf Task Force (Fuerza de Tarea del Golfo), que asumiría el
control de todas las aeronaves que actuaban a las órdenes de la Gulf Sea
Frontier. La situación creada en el Golfo de México y Mar Caribe era de tal
gravedad que fue solicitada a la Tercera Fuerza Aérea, la utilización de
algunas de sus naves en el patrullaje antisubmarino.
La mayor parte
de las perdidas continuaban teniendo lugar en el Mar Caribe, Estrecho de
Yucatán y Paso de los Vientos en Cuba. La referida zona del Paso de los
Vientos, al este de Cuba, fue especialmente castigada por
la acciones de los u-boats, produciéndose en unos pocos días el hundimiento de
14 buques que integraban convoyes que cubrían la travesía desde Trinidad a Key West y entre Panamá y
Guantánamo. En ese mismo periodo se llevarían a cabo el hundimiento de siete
mercantes brasileños, lo que precipito la entrada de ese país en el conflicto
bélico.
Estados Unidos
acudió al llamado de sus aliados en América Latina para hacer frente común
contra la escalada de incursiones y ataques de
la flota submarina alemana, que ponía en peligro el curso de la guerra.
La República de Cuba, que a pocas horas de haberse producido el ataque a Pearl
Habor, había declarado la guerra al Eje Roma-Berlín-Tokio, se convertiría en
uno de los principales aliados de Estados Unidos en el enfrentamiento a los
submarinos alemanes en el Caribe.
LA RESPUESTA
El traslado de la guerra de
la guerra submarina a las puertas mismas del continente americano tuvo un
devastador impacto para las fuerzas aliadas, este recrudecimiento de las
acciones de los u-boats, especialmente en el área del Caribe, condujo a que las
pérdidas de buques y sus preciadas
cargas llegaran a alcanzar en el año 1942 más del 40% del total de las sufridas
por los aliados en el resto de los teatros de operaciones en igual período,
estos hechos hicieron necesarios cambios constantes en las estrategias,
viéndose envuelto en dichos planes varios países latinoamericanos; sin embargo, a la Isla de
Cuba le correspondería el papel de avanzadilla, dada su posición estratégica,
puente de más del 70% del tráfico comercial de la zona. La
aún joven y pequeña Marina de Guerra de
Cuba, creada por decreto-ley Presidencial el 2 de julio de 1909 por el entonces
Presidente de la República José Miguel Gómez, sustituyendo así el hasta
entonces existente Servicio de Guardacostas instaurado en 1902, poseía un
carácter regulador y defensivo de las fronteras marítimas isleñas y en modo
alguno estaba preparada para afrontar las tareas de escolta, vigilancia y
protección que le iba a imponer un conflicto de alcance mundial, por lo que en
un lapso mínimo de tiempo tuvo que acometer la
tarea de preparación de personal para cubrir las necesidades que se
fueron generando, en la medida que se incrementaban y modernizaban sus fuerzas navales. En los meses previos a
la entrada de la Isla de Cuba en el conflicto mundial, y ante el curso que iban
tomando los acontecimientos, el Ejército, Marina y Aviación cubana, se
preparaban para una eventual participación del país en la guerra; a tal efecto
fueron enviados a territorio norteamericanos diversas embarcaciones para ser
modernizadas y rearmadas; siguiendo un plan escalonado, los cruceros “Patria” y
“Cuba” fueron totalmente rehabilitados, se les reforzó el blindaje del casco,
le sustituyeron sus motores por otros más modernos y potentes y fueron
equipados con modernos equipos de detección y comunicaciones, así como fueron
sustituidas sus piezas de artillerías por otras más modernas, al tiempo que se
adicionaban algunas nuevas. La pequeña fuerza naval cubana contaba entonces con
32 buques de guerra, entre estos, con 2 cruceros, 11 cañoneras, 5 lanchas
artilladas, 4 caza submarinos de la 1ª Guerra Mundial, 3 buques de transporte y
7 buques auxiliares; no obstante, estas fuerzas continuaban resultando
insuficientes para el resultado exitoso de las misiones que le serían
encomendadas y por ello, a través del Programa Lend –Lease y como resultado de
la firma del Acuerdo Naval y Aéreo suscrito entre Estados Unidos y el país caribeño
con fecha 7 de septiembre de 1942, se habían tomado entre otras decisiones, la de dotar a la Aviación Naval Cubana de modernos
aviones Howard DGA-5, DGA-8, Hidroaviones G-21, varios King Fisher y
transportes, así como crear nuevas facilidades para dichos aparatos. Se realizó
la reorganización y adecuación de los Distritos Navales en que estaba dividida
la Isla, se adquirieron nuevas piezas de artillería para la defensa costera y
se estableció un nuevo centro en el observatorio de Casa Blanca en La Habana,
asesorado por la US Navy Force y dotado del más moderno equipamiento; así
mismo, se procedió al adiestramiento de las tripulaciones, algunas de las
cuales recibieron entrenamiento en centros especializados como el Subchaser
Training Center en Florida. La posterior transferencia a Cuba en 1943 de 16
embarcaciones de combate, entre ellas, 12 caza submarinos de 83 pies y cuatro
buques de patrulla fortaleció sustancialmente la
capacidad de combate de la Armada cubana. Otro
aporte importante de Cuba al esfuerzo bélico, lo constituyó el acuerdo
alcanzado con Estados Unidos y firmado entre las dos naciones el 10 de febrero
de 1943, para la construcción en suelo cubano de las Bases aéreas de San
Antonio de los Baños (La Habana) y San Julián (Pinar del Río), cuyo objetivo
era el establecimiento de facilidades para los escuadrones aéreos
norteamericanos de lucha antisubmarina, encargados de la protección del Caribe
y Golfo de México y para el entrenamiento de los escuadrones de bombarderos de
ese país que operaban en el frente europeo y en el Pacífico; ello, además,
preparaba a los aliados, para en caso de que el conflicto se extendiera a las
naciones americanas, Cuba por su privilegiada posición estratégica, asumiera la
función de un enorme portaviones estacionado a la entrada del hemisferio. A
menudo esta concesión de suelo por parte de Cuba, para establecer bases
militares en territorio isleño, es considerada por algunos autores como una
muestra de la injerencia de Estados Unidos y la dependencia de Cuba hacia esa
nación; sin embargo, hay determinados hechos que no admiten ser sacados de
contexto, la República de Cuba fue signataria de la Declaración de la Naciones
Unidas del 1º de enero de 1942, donde las naciones se comprometían a emplear
todo su potencial económico, militar y financiero en el enfrentamiento del Eje
Roma-Berlín-Tokio, y Cuba actúo en consecuencia.
Durante este
periodo, la Unterseboot Flotille experimentó la
destrucción de sólo 86 de sus submarinos, pérdidas estas,
comparativamente muy inferiores a las sufridas por las marinas mercantes de los
aliados; de este número de unidades
submarinas, sólo 6 tuvieron lugar en el escenario del Caribe y Golfo de Méjico, zonas donde, por
otro lado, los alemanes cosechaban los
más grandes éxitos de toda su campaña. No obstante, las fuerzas aliadas se fueron recuperando y
comenzaron a frenar el empuje alemán, y aunque las pérdidas de mercantes aún
seguían siendo colosales, el total de submarinos hundidos se fue incrementado
hasta alcanzar el número de 238; sin
embargo, estas cifras continuaban siendo comparativamente inferiores a los
hundimientos registrados en las flotas de cargueros.
Las
aguas que rodeaban al archipiélago cubano se convirtieron en uno de los
escenarios más activos de las operaciones de la flota submarina nazi; con
frecuencia casi diaria, se reportaba la presencia de u-boats en aguas próximas a Cuba y una cadena
incesante de hundimientos tenían lugar en ellas; era el periodo conocido como
“hapy times”, donde las exitosas
incursiones de los submarinos alemanes se mostraban imparables. Para que el
lector pueda tener una idea de las enormes proporciones de estas incursiones en
torno a Cuba, basta mencionar el hecho de que más de una treintena de estas
embarcaciones llegaron a operar a muy escasas millas de la costa, en sus aguas
jurisdiccionales, provocando que muchos de sus ataques a mercantes tuvieran
lugar ante la mirada atónita de testigos, que desde tierra asistían al infernal
episodio de un hundimiento como si de una puesta en escena teatral se tratara,
tal es el caso del hundimiento del mercante norteamericano “US Federal” cuyo macabro
espectáculo fue presenciado desde la costa de Gibara y a plena luz del día, por
cientos de vecinos que se agolparon a lo largo del litoral y en las ventanas y
azoteas de los edificios, mientras el U-507 al mando del Comandante Harro
Schacht hundía el buque a cañonazos. Este autor ha podido establecer de forma
contrastada, que los submarinos U-68,
U-103, U-108, U-125, U-129, U-134, U-153, U-154, U-155, U-157 U-158, U-161,
U-163, U-171, U-172, U-173, U-176, U-183, U-185, U-193, U-504, U-506, U-507,
U-508, U-509, U-518, U-527, U-564, U-571, U-600, U-615, U-658 y U-753 estuvieron
entre las naves de su clase que operaron a escasos metros del litoral cubano.
En un reporte realizado al Mando alemán con fecha 7 de agosto de 1942, el U-508
informaba: “no se observa nada fuera del puerto de la Habana desde el día 5 de
agosto en que fueron vistos 4 barcos y 3 aviones”- y que habiendo penetrado
en la bahía de esta ciudad (La Habana)-
“fueron observados a través del periscopio 20 embarcaciones”.
El Almirante Döenitz desde un
principio logró sacar partido a sus reducidas fuerzas submarinas, con la
introducción de nuevos elementos tácticos,
colocando al mando de sus submarinos a comandantes experimentados, que
en numerosas ocasiones habían sido capitanes de mercantes y habían navegado en
muchos casos por aquellas aguas, lo que les permitía conocer con bastante
detalle su zona de operaciones. Igualmente fueron introducidos los submarinos
nodriza, conocidos como “milk kühe” (vacas lecheras), que aprovisionaban a los
u-boats de combustible, municiones y otras vituallas en las mismas zona del
conflicto, lo que les permitía prolongar sustancialmente en tiempo su capacidad
operativa. Más tarde, con la construcción de nuevos u-boats de largo alcance,
fueron incrementándose las incursiones de los mismos en este teatro de
operaciones. Sin embargo, algunas decisiones erráticas del Mando Naval alemán
en la conducción de las operaciones de los u-boats y la clara subestimación
mostrada por dicho mando, a la capacidad de la respuesta por los aliados,
fueron elementos que jugaron en su contra.
La creciente construcción en
astilleros norteamericanos e ingleses de destructores y fragatas y la
introducción en ellos de nuevos equipamientos de detección y armamento
antisubmarino, allanaron el camino para enfrentar más eficazmente a la amenaza de los u-boats; así mismo, la
fabricación en serie de nuevos modelos de aviones, como los F4F/FM Grumman
Wildcat, los Grummans TBF/TBM Avengers y en especial los B-24 Libertor de largo
alcance, que componían el Army Air Forces Antisubmarine Command, jugaron un
importantísimo papel en este enfrentamiento. No menos importante lo fue, la
formación de convoyes organizados y provistos de escolta apropiada. A todo estos elementos, cabe
agregar la colosal capacidad industrial mostrada por Estados Unidos en la
construcción de nuevos cargueros, fundamentalmente los del tipo Liberty, que
lograron en un plazo llamativamente corto, una sostenida capacidad de reemplazo
de los buques hundidos por otros de nueva construcción, creando un equilibrio
entre “pérdidas y sustitución de éstas”, un hecho que resultó determinante.
Podemos afirmar que durante todo este período el Caribe se convirtió en un
colosal polígono de pruebas de nuevas armas y tácticas de combate que más
adelante jugarían un papel decisivo en la victoria aliada.
EN ARAS DE LA VICTORIA
El año 1942 mostró un trágico
balance, matizado por los desesperados intentos de los aliados en frenar el
avance alemán; no obstante, para finales del mes de septiembre de 1942, se
produjo una disminución de la presencia de los u-boats que operaban en la zona
caribeña y ello supuso un elemento alentador. A principios de 1943 comenzó a
vislumbrase un cambio en la correlación de fuerzas; las incursiones y ataques
de los u-boats ya no gozaban de la misma impunidad, la superioridad que iban
alcanzado las fuerzas aliadas, la combinación de enormes recursos económicos y
los continuos avances tecnológicos obtenidos por estos en un cortísimo plazo de
tiempo, propiciaron un giro importante y decisivo en el curso y
desenvolvimiento general de la Batalla del Caribe, ello se pone de manifiesto
en una de la comunicaciones cursadas por Döenitz a los Comandantes de u-boats
en aquellos días:
“A todos los comandantes de Submarinos: En sus esfuerzos por arrebatarle a los
submarinos su característica más valiosa (la invisibilidad), el enemigo está a
distancia por delante de nosotros en virtud de su localización por radar. Soy
plenamente consciente de la difícil posición, en que esto nos sitúa en la lucha
contra las escoltas y fuerzas anti-submarina…”
Almirante Karl Döenitz
Pese a todos los esfuerzos realizados
por la Marina alemana, los acontecimientos comenzaron a inclinarse a favor de
las fuerzas aliadas en el Golfo de México y Mar Caribe; el uso de la escolta y
de pequeños convoyes, además del reforzamiento sustancial del patrullaje aéreo
naval en aquel enclave marítimo provocó
que poco a poco, dicha zona dejara de ser propicia para la acción efectiva de
los submarinos, pues la oportunidad de hallar una ocasión favorable de ataque
se redujo sustancialmente. Las pérdidas causada
a la flota de u-boats por la acción de la aviación resultaban realmente altas y
el Mando alemán adoptó la táctica de que
sus submarinos operarán de forma individual en áreas como el Canal Viejo de
Bahamas, El Paso de los Vientos (Cuba) y Jamaica, una de las zonas más
transitadas entonces por los mercantes de acuerdo a las informaciones de que
disponían; sin embargo, dadas las condiciones climáticas especialmente adversas
existentes en esas áreas y la necesidad de permanecer sumergidos por prolongados
periodos de tiempo para evitar la acción de la aviación, no favorecían la
permanencia de los u-boats en dichas aguas, pero a pesar de todo esto, aún
durante un importante periodo de tiempo
continuarían produciéndose hundimientos con las consecuente pérdida de buques y
de valiosas vidas humanas.
Durante
esta crucial etapa, la Marina de Guerra cubana participó en operaciones
combinadas con las fuerzas estadounidenses en el rastreo y persecución de
submarinos alemanes, convoyando a centenares de buques mercantes y patrullando
las costas de la Isla, otro esfuerzo similar realizaría la aviación naval cubana cubriendo decena de miles de millas en
misiones de patrullas; ambas fuerzas participaron decenas de misiones de
rescate salvando centenares de vidas. En ocasiones, durante algunas de estas
misiones se produjeron episodios de arrojo y valentía, como en el caso de un
cañonero que durante su misión de patrullaje avistó el periscopio y torre de un
submarino y cuando la nave enemiga procedió a sumergirse al saberse
descubierta, la embarcación cubana que no disponía de capacidad antisubmarina
alguna, salvo un “underwater hydrophone”, acudió su encuentro, comenzando
describir círculos en torno al lugar del avistamiento, al tiempo que por radio
pedía el envío de refuerzos y disparando varias andanadas de proyectiles con su
cañón de cubierta en el lugar de la inmersión, con la vana esperanza de
distraer a la embarcación enemiga hasta la llegada de otros medios y conociendo
de antemano que carecía de toda posibilidad de enfrentar a su enemigo, sin ser
destruido. Aún hoy resulta inexplicable como el u-boats decidió no presentar
combate y desaparecer en las profundidades, permitiendo al cañonero salir ileso
de dicha acción. Otro de los hechos heroicos escenificados por marinos cubanos
tuvo lugar durante el hundimiento del “Federal”, cuando los marineros nombrados
Simón Enríquez, Ciso Hernández, Ángel Rodríguez, Jimmy Fernández Baquirí, José
Ramón Blanchard y Gonzalez Najarro asumieron el mando de los buques “Ival”
y “Priscilla” de bandera bahameña anclados en el puerto de Gibara, acudieron al
rescate de los náufragos de la embarcación norteamericana aún bajo el fuego de
la artillería del U-507, salvando así a la mayoría de sus tripulantes.
Pero sin
dudas, el hecho más significativo tuvo lugar el 15 de mayo de 1943, cuando
sobre las 17:15 horas, los
caza submarinos CS-11, CS-13 y CS-22 que formaban la escolta de los mercantes
“Wanks” y ”Camagüey” de banderas hondureña y cubana respectivamente, fueron
alertados por un
hidroavión de la Marina norteamericana, un Vougt Sikorsky Kingfisher,
perteneciente al Escuadrón VS-62 con base en la Estación Aéreo Naval
norteamericana de Cayo Francés, sobre la presencia de un submarino al que
detectó debido al resplandor, provocado por la luz solar al reflectarse sobre la
lente del periscopio y lanzó una bomba de humo en el lugar del avistamiento
para marcar su posición.
Las
embarcaciones cubanas fueron puesta en estado de alerta y el CS-11, líder de la
escolta, ordenó al CS-13 ir al encuentro de la embarcación enemiga; el CS-13
estaba capitaneado por el Alférez de Fragata Mario Ramírez Delgado, quien al
recibir la información sobre la posición
de submarino por el operador de sonar, inició el ataque lanzando varias cargas
de profundidad con intervalo de tiempo, las cuales hicieron blanco provocando
la destrucción del u-boat. El submarino en cuestión, era el poderoso U-176, de
la clase IXC, comandado por el Capitán de Corbeta Reiner Dierksen, quien sólo dos días antes
había hundido a los tanqueros “Nikeliner” de nacionalidad estadounidense y al
“Mambí” de bandera cubana, provocando la
muerte de varios tripulantes de este última. El hundimiento del U-176, por la
acción de la Marina de Guerra de la República de Cuba, es considerado un hito
en la historia naval latinoamericana y motivo de orgullo para nuestro país y su
Armada; su Comandante más tarde sería condecorado con la Orden al Mérito Naval
con Distintivo Rojo, además de recibir tanto él, como su tripulación la condecoración
y el reconocimiento del Presidente y Congreso norteamericano.
Durante
todo 1943, las eficacia de las incursiones llevadas a cabo lo los u-boats
fueron mermando, lo que provocó que el Almirante Döenitz se viera forzado a
iniciar un repliegue táctico hacia otras zonas, en especial, el Atlántico
norte. El curso mismo de la guerra en Europa y
el Pacífico hacían cada vez más difícil la recuperación de la ventaja
con la que en un inicio había contado la Kriegmarine y su flota de submarinos.
En los años siguientes, 1944 y 1945 las pérdidas de u-boats alcanzaron la cifra
de 369 unidades hundidas. Las ventajas obtenidas en los primeros años del conflicto
habían desaparecido definitivamente, produciéndose el colapso inevitable del
III Reich.
El
saldo final de la participación cubana puede resumirse en el casi medio millón
de millas recorridas por sus aviones y embarcaciones de guerra en misiones de
escolta y patrulla con pérdidas mínimas, salvando más de 200 vidas e impidiendo
el hundimiento de más de 400 mercantes, a pesar de que durante ese mismo período
de tiempo, en sus agua jurisdiccionales, los submarinos de Hitler realizarán
más de 120 patrullas, provocando el hundimiento de 446 mercantes, con la
utilización para ello de cerca de 90 u-boats, comandados por experimentados
comandantes, como en el caso del as de la flotilla, Karl Friederich Merten,
cuarto comandante de submarinos que más tonelaje hundido logró durante la
contienda.Hoy podemos proclamar con orgullo, que la República de Cuba con su
pequeña marina y aviación de combate, junto a su diminuta flota de mercantes,
escribió auténticas páginas de gloría en aras de la victoria aliada.
Fuentes:
-Gómez Alvarez, Maximino
, “U-boats del III Reich en Cuba”, Edi. Entrelineas, Madrid, 2009.
-Gómez Alvarez, Maximino,
“Cuba en la Segunda Guerra Mundial, el Incidente 3208" (en proceso de edición).
-NARA, National Archives and Records
Administration, Washington. “Guides to the Microfilmed Records of
the German Navy, 1850-1945. Records Relating to U-boat Warfare, 1939-1945”:
-U-boats en el mar Caribe,
Blog
académico sobre historia naval.
-Wilberg,
Eric, “U-Boats in the Bahamas”, 2014.
Maximino Gómez Alvarez: Es
Lic. en Historia por la Universidad de La Habana. Ha cursado estudios de Master
en Metodología de la Investigación, Master en Etnología y Master en
Archivología; así como estudios de Post Grado en Historia Naval y en
Patrimonio Naval.
Ha trabajado como Museólogo Especialista y Archivólogo. Actualmente realiza trabajos de asesoramiento e investigación en Historia Naval de la 2ª Guerra Mundial, colaborando con diferentes instituciones e investigadores.
Ha impartido charlas y conferencias; ha colaborado con la Revista Cubana de Ciencias Sociales y participado en eventos como X Conferencia Internacional de Directores de Archivos de los Países del Este; 1er Coloquio de Historia Local; IV Encuentro de Investigadores de Patrimonio Cultural, Cuba (1er Premio y Mención en la Categoría de Historia); V Encuentro de Patrimonio Cultural, Cuba (dos Menciones en la categoría de Historia); Segunda Conferencia Internacional sobre Conservación de Patrimonio y Centros Históricos; VIII Simposio de Cultura de la Ciudad, Cuba (Primer Premio en la categoría de Historia). Obras suyas son, “La Fundación de Guanabacoa: noticias históricas”, “El Camino de los Dioses”, “Así se quebró el acero” y “Hitler´s Shark”, su más reciente publicación, “U-boats del III Reich en Cuba” (Edit. Entrelíneas, Madrid 2009), ISBN: 978-84-9802-959-8. Actualmente se encuentra en proceso editorial su obra “El Incidente 3208”.
Ha trabajado como Museólogo Especialista y Archivólogo. Actualmente realiza trabajos de asesoramiento e investigación en Historia Naval de la 2ª Guerra Mundial, colaborando con diferentes instituciones e investigadores.
Ha impartido charlas y conferencias; ha colaborado con la Revista Cubana de Ciencias Sociales y participado en eventos como X Conferencia Internacional de Directores de Archivos de los Países del Este; 1er Coloquio de Historia Local; IV Encuentro de Investigadores de Patrimonio Cultural, Cuba (1er Premio y Mención en la Categoría de Historia); V Encuentro de Patrimonio Cultural, Cuba (dos Menciones en la categoría de Historia); Segunda Conferencia Internacional sobre Conservación de Patrimonio y Centros Históricos; VIII Simposio de Cultura de la Ciudad, Cuba (Primer Premio en la categoría de Historia). Obras suyas son, “La Fundación de Guanabacoa: noticias históricas”, “El Camino de los Dioses”, “Así se quebró el acero” y “Hitler´s Shark”, su más reciente publicación, “U-boats del III Reich en Cuba” (Edit. Entrelíneas, Madrid 2009), ISBN: 978-84-9802-959-8. Actualmente se encuentra en proceso editorial su obra “El Incidente 3208”.
twiter:
@caribe_u
martes, 22 de abril de 2014
U-BOATS EN EL MAR CARIBE
HEROICOS MARINOS MERCANTES DE CUBA
Por Maximino Gómez Alvarez (historiador y asesor naval del International Maritime Foundation)
La pequeña Marina Mercante cubana, como la de otras muchas naciones, fue víctima de la acción de la flota de submarinos alemanes que operaron durante la 2ª Guerra Mundial en aguas del Atlántico fundamentalmente. Los marineros cubanos escribieron auténticas páginas de gloria en aquel desigual enfrentamiento entre los mercantes y las sofisticadas maquinas de guerra denominadas U-boats, mientras intentaban el traslado de las materias primas vitales para la industria bélica y el abastecimiento de las fuerzas aliadas. Aquel desafío tuvo como consecuencias la pérdida de embarcaciones con sus preciadas cargas y la desaparición física de muchos de sus tripulantes, lo que sumió en el luto a los hogares cubanos. En dichos ataques en total perdieron la vida 78 marineros cubanos y 4 norteamericanos (Navy Armed Guard).
A continuación
ofrecemos una lista de las embarcaciones cubanas hundidas como resultado de
esta brutal contienda bélica.
“LALITA”
6 de julio de 1942
El
“Lalita” era un pesquero nevero de 65 toneladas de desplazamiento, que fue
hundido por el U-154 (Walter Kölle) a las 18:37 horas, en la posición 21.45N,
86.40W, en el área del Canal de Yucatán mientras faenaba.
No
hubo víctimas mortales.
“NICOLAS CUNEO”
9 de julio
de 1942.
Mercante de bandera hondureña "Nicolás Cuneo"
El “Nicolás
Cuneo” era un mercante de vapor de 1.052
TN, de bandera hondureña construido en
1917 por la Framnes Mek Verksted A/S, Sandefjord y que en 1939 fue vendido a la Empresa
Hondureña de Vapores United Fruit Company de Puerto Cortés. El 9 de julio
de 1942 sufrió el ataque del U-571 comandado por Helmut Möhlmann, mientras
cubría la travesía New Orleans- Habana, hundiéndose en la posición 23.54N,
82.33W a sólo 47 millas al noroeste de La Habana.
De sus 20
tripulantes, uno de nacionalidad cubana, perdió la vida.
“MAZANILLO”
12
de agosto de 1942.
El “Manzanillo” era un vapor de carga de 1.025 TN, propiedad de la Empresa Naviera de Cuba S.A. y construido en 1915 por la Forbes y Chantiers de la Méditerranée S.A. La Seyne; siendo hundido en la posición 24.20N, 82.50W, mientras cubría la travesía entre Port Everglades-Key West-Habana como parte del Convoy SpecCon-12, por la acción del U-508 (Georg Staats).
Buque cubano "SS Manzanillo"
El “Manzanillo” era un vapor de carga de 1.025 TN, propiedad de la Empresa Naviera de Cuba S.A. y construido en 1915 por la Forbes y Chantiers de la Méditerranée S.A. La Seyne; siendo hundido en la posición 24.20N, 82.50W, mientras cubría la travesía entre Port Everglades-Key West-Habana como parte del Convoy SpecCon-12, por la acción del U-508 (Georg Staats).
Murieron
23 de sus tripulantes
“SANTIAGO DE
CUBA”
12
de agosto de 1942
El
“Santiago de Cuba” era un vapor de carga de 1.685 TN , propiedad de la Empresa
Naviera de Cuba S.A. y construido en 1908 por la AG Neptun Schiffswerft und
Maschinenfabrik, de Rostock, Alemania; siendo hundido en la posición 24.20N,
81.50W, mientras cubría la travesía entre Port Everglades-Key West-Habana como
parte del Convoy SpecCon-12, por la acción del U-508 (Georg Staats).
Murieron
10 de sus 29 tripulantes.
“MAMBÍ”
El
“Mambí” era un buque tanque de vapor de 1.983 TN construido en 1883 por Oswald
Mordount y Cia. Southanmpton, para la Cuba Distilling Co. Inc. De New York;
siendo hundido a las 09:30 horas en la posición 21.25N y 76.40W, mientras
cubría la travesía Manzanillo- Port
Everglades, Florida como parte del Convoy
NC-18, por la acción del U-176 (Reiner Dierksen).
Murireron
23 de sus 31 tripulantes.
“LIBERTAD”
El
“Libertad” era un mercante de vapor de 5.441 TN construido en 1921 por
Stabilimento Tecnico Triestino, Trieste para el gobierno cubano. Fue
hundido en la posición 34.12N y 75.20W
mientra cubría la travesía Antilla, Cuba-Miami-Baltimore como parte del convoy
KN-280, por la acción del U-129 (Richard
von Harpe).
28
de sus 43 tripulantes perdieron la vida.
“24 DE FEBRERO”
24
de febrero de 1944.
El
“24 de Febrero” era un mercante de vapor de 1.800TN construido para el gobierno cubano por los Astilleros J.-
Samuel White, Cowes Inglaterra. Fue hundido
en la posición 25.23N y 81.30W. Sólo 1 de sus 43 tripulantes perdió la
vida.
“MINIMA”
24
de febrero de 1944.
El
“Mínima” era un mercante de vapor construido por Foundation Corporation,
Savannah, Estados Unidos y adquirido en
1925 por la Molasses Company, La Habana,
Cuba adquieriendo el nombre de “Mínima”. Fue hundido en la posición 25.23N y 80.03W, al colisionar con una embarcación norteamericana durante una maniobra de evasión
para evitar ser blanco del ataque de un U-boat.
Uno
de sus tripulantes perdió la vida.
Buque de la Armada estadounidense que condujo los retos mortales de los tripulantes de los vapores mercantes cubanos "SS Manzanillo" y "SS Santiago de Cuba".
L a guerra submarina llevó el luto a los hogares cubanos.
Los marinos mercantes cubanos escribieron auténticas página de gloria.
A la entrada del Puerto de La Habana se encuentra un monumento que perpetua la memoria de aquellos hechos; se trata de un
sencillo obelisco de piedra blanca, con una escultura de bronce semi-
encastrada, realizada por el escultor cubano Arnold F. Serrú Hidalgo (Camagüey, 1912-Puerto Rico,
19..?), en la que aparece la figura de un marino frente al timón de un barco luchando por mantener su buque, y
a los pies de éste, la dramática escena de otros dos marineros caídos mortalmente.
¡GLORIA ETERNA A LOS HEROICOS MARINOS MERCANTES DE CUBA!
En la base del obelisco hay situada una tarja, también
en bronce, con la siguiente inscripción: “República
de Cuba, ministerio de Obras Públicas. Homenaje del Club Rotario a los marinos
cubanos muertos en el cumplimiento de su deber durante la Segunda Guerra
Mundial”; y debajo, la relación de los buques hundidos y los nombres de
los marinos muertos heroicamente.
Vista general del obelisco.
A continuación a modo de sencillo y merecido homenaje, reproducimos la relación de mercantes hundidos y de los tripulantes que ofrendaron sus vidas, en esta singular lucha por derrotar al nazismo.
PESQUERO NEVERO
LALITA
Hundido el 6 de
Julio de 1942
VAPOR NICOLAS CUNEO
Hundido el 9 de
Julio de 1942
+Ernesto Balar y Lobo
VAPOR MANZANILLO
Hundido el 12 de
Agosto de 1942
+Antonio
Fernández de la Vega
+José Quevedo
Zuley
+Alfredo Montana
Menéndez
+Roger A.
Lorenzo Casal
+Roque Antonio
Vila Pérez
+Ignacio López
Gómez
+Ángel Macías
Molina
+Carlos Cortés
Pratt
+Armando
Conejeiro Barrie
+Juan René
Herrera
+Gabino Conrado
Manzanet
+Pedro Gutiérrez
Abello
+Siriaco L.
Huerta Agüero
+Jorge Luís de
la Torre Orillé
+Andrés Arias
Escarza
+José Corribio
Cuesta
+Casimiro
Martínez Cuervo
+Félix Ramírez
Toscano
+Bartolomé Morales
Palmer
+Pedro Díaz Lago
VAPOR SANTIAGO DE CUBA
Hundido el 12 de
Agosto de 1942
+Francisco Novo
Teijeiro
+Ceferino Méndez
Díaz
+Diego Roja
Figueroa
+Aureliano
Zabala Petuya
+Arcadio Sañudo Lavín
+Julio Miranda
Digot
+Juan E.
Rodríguez Lorenzo
+Antonio
Guardiola
+Bernardo Pileta
+Antonio Pérez Delgado
+José Colomar
Castelló
VAPOR MAMBÍ
Hundido el 13 de
Mayo de 1943
+Jaime Baste
Buguña
+Ramón Dago
Arrón
+Manuel Parga
Vila
+Nicolás Pañedo
Rey
+Jesús Fernández Rey
+Pablo U. Soto
Ruíz
+Eulalio
Amarante Rodríguez
+Antonio
Fernández Pineda
+Marcelino
Armada Salabarría
+Oscar Ferrer
López
+Pedro de la
Fuente Cuesta
+José Hung Jon
+Evangelista
Ferrer López
+Luis E. Agüero
Espinosa
+Juan Cal Ledo
+Gerardo
Fernández Telle
+José M. Mayor
Estévez
+Antonio Jiménez
Zambrana
+Rafael Gilí
Morales
+Kenneth.Arland Case (US Navy
seaman)
+John .Kelly Bolger (Signalman)
+Ollie Mason Duboise (seaman)
+Roy Clifton Dorris Jr.(seaman)
+Roy Clifton Dorris Jr.(seaman)
VAPOR LIBERTAD
Hundido el 4 de
Diciembre de 1943
+Moisés Condra Urrutia
+Jorge Salvat Mestre
+Adalberto E.
Mazas Copo
+Arturo Achong Jáuregui
+Leonardo
Lorenzo Ceijas
+Juan Rey Pérez
+Antonio Soto
Soto
+Bienvenido
Kessel
+José Florit
Nodal
+Ezequiel
Izquierdo
+Enrique Sacane
Barba
+Pedro Herrera
Ramos
+Ramón Rolando
roda
+Juan Estarela
Lluíz
+Ángel S. Terga
Terga
+Juan Álvarez
Carballo
+Julio García
Calderillo
+Enrique
Carballo García
+Atilano Barreiro
Gómez
+Julio Almeida
Salva
+Celso Estévez
+Lázaro
Hernández Nodal
+Miguel A.
Lorenzo
+Erasmo López
González
+Secundino
Fernández
VAPOR MINIMA
Hundido el 24 de
Febrero 1944.
+Prudencio Vidal Ulecia
VAPOR 24 DE FEBRERO
Hundido el 24 de
Febrero de 1944
+Eladio Arredondo
¡GLORIA ETERNA A LOS HEROICOS MARINOS MERCANTES DE CUBA!
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