domingo, 4 de agosto de 2013

U-BOATS EN EL MAR CARIBE





ESPIONAJE Y COMBUSTIBLE, LA HISTORIA OCULTA


Por  Maximino Gómez Álvarez

Este trabajo está inscrito en el Registro General de la Propiedad  Intelectual  de España con el número M-008568/2010. Para la reproducción parcial o total del presente trabajo deberá acreditarse debidamente la fuente: MAXIMINO GÓMEZ ÁLVAREZ, “EL INCIDENTE 3208: hundimiento del U-176”. 

Nota Importante: Como podrá observar el lector, en el presente artículo se ha realizado un  esfuerzo serio por demostrar con testimonios documentales los hechos narrados en él; nada más lejos de nuestra intención que la especulación y el sensacionalismo, y por el contrario, el propósito ha sido incursionar en un aspecto revelador de los acontecimientos, desde una postura  objetiva y lógica, algo que muchas veces resulta extremadamente complicado para un historiador, en casos como el que nos ocupa. La utilización de fuentes orales ha sido abordada desde el análisis y la contrastación en la medida en que ello ha sido posible, sabedores de los riesgos que entrañan dichas fuentes; no obstante, resulta imposible dejarlas de tener en cuenta, a pesar de lo apuntado, porque forman parte en sí mismas de una forma de registro de lo acontecido. Las actividades clandestinas, muchas veces suelen ser “documentalmente invisibles”; es un hecho irrefutable. Asistimos a una época, donde adquiere especial relevancia asuntos como el terrorismo, cuya “guerra” se planifica desde la oscuridad y el secretismo más absoluto, incluyendo la figura de lo que hoy denominamos “lobos solitarios”, que actúan o intentan hacerlo sin dejar rastro, lo que en un futuro, sin lugar a dudas, obstaculizará su abordaje y estudio por los investigadores y estudiosos, y que no dejará de constituir un reto monumental. Algo similar ocurre en este caso. Esperamos que estas reflexiones, sean tenidas en cuenta a la hora de enjuiciar lo que aquí se expone. Muchas Gracias.



Las presencia y actividad de los u-boats alemanes en el Caribe y Golfo de México se fue incrementando cada vez más, los éxitos obtenidos por estos habían creado una enorme preocupación en los británicos, el propio Primer Ministro Wiston Churchil[1], seguía de muy cerca la evolución de la guerra submarina, que ya no sólo se centraba en el Atlántico norte, sino que se había movido hacia el sur y pronto abarcaría una amplia zona que envolvía las principales rutas de tránsito de mercantes; las pérdidas comenzaron a ser enormes, la mayoría de los mercantes jamás alcanzaban sus puertos de destino. El Premier Británico en un cablegrama enviado a Franklin D. Roosevelt, Presidente de los Estados Unidos manifestaba:  “Me siento profundamente preocupado por la enorme cantidad de hundimientos de petroleros al oeste del meridiano 40 y en el Mar Caribe. La situación es tan grave que es necesaria una acción drástica de algún tipo”[2]. La famosa batalla por la construcción de los cargueros denominados Liberty[3], constituyó una enorme epopeya por el mantenimiento del tráfico de mercancías con destino a las fuerzas aliadas; aquellos mercantes se fabricaban a una velocidad asombrosa, la tarea era disponer de buques para sustituir inmediatamente a los que resultaban hundidos, incluso llegar a un número superior a los hundidos. A finales de 1941 se habían construido unos treinta buques de esta clase, dichas construcciones se fueron acelerando, llegándose a concluir algunos de ellos en menos de veinte días; hubo casos realmente asombrosos, como el de la construcción del Robert  Peary,  realizada en 4 días y 15 horas, un auténtico record. Los alemanes conocían de este titánico esfuerzo, pero subestimaron la capacidad de respuesta, en especial la del gigante norteamericano, atribuyendo las expectativas norteamericanas a pura propaganda bélica como lo demuestra este informe brindado por Döenitz:
“… La construcción de una conexión de línea de tubería de petróleo por tierra, tomaría mucho tiempo y no podría obtener los mismos resultados que dicho transporte por vía marítima. También el transporte del suministro de petróleo que ahora se transporta por mar no puede ser transportado en la misma medida por vagones-cisterna de ferrocarril. Por otra parte, un cambio en la utilización de carbón como combustible en la industria norteamericana no es viable. Aun y cuando los americanos disminuyan la demanda total y limiten considerablemente su uso privado, el hundimiento de los buques cisterna tendrá unas consecuencias que afectarán a la industria norteamericana del oeste y también a las nuevas construcciones. La carrera entre la construcción de buques por el enemigo, frente a la de los u-boat, en mi opinión, es nada esperanzadora. El plan de construcción en América, Plan 28, para el período comprendido entre el otoño de 1939 y finales de 1943 se compone de 2.289 los buques con un arqueo total de 16,8 millones de toneladas de registro bruto. De esos, 191 buques con un tonelaje total de 1,5 millones de toneladas de registro bruto, que se han completado hasta el 31 de diciembre de 1941. De acuerdo con esto, los americanos deben completar su plan de construcción para los años 1942/43 con el siguiente tonelaje: 2.098 buques con un arqueo total de aproximadamente 15,3 millones de toneladas de registro bruto. Si consideramos, que de estos se pueden construir en 1942, 6,5 millones de toneladas de registro bruto y en 1943 8,7 millones de toneladas de registro bruto, y añadimos a esto la producción potencial de Inglaterra y el Commonwealth, que asciende a 1,6 millones de toneladas de registro bruto, entonces, la producción del enemigo en 1942 equivale a 8,2 millones de toneladas de registro bruto, y en 1943 alrededor de 10,4 millones de toneladas de registro bruto. Eso significa una vez más, que habría que hundir 700.000 toneladas al mes en 1942 con el fin de mantener e incluso exceder en pérdidas el número de nuevas construcciones; excederles significaría pérdidas para el enemigo. Estamos ya, sin embargo, hundiendo 700.000 al mes, es decir, Alemania, Italia y Japón con sus submarinos, Fuerzas Aéreas, las embarcaciones de superficie y minas. Ya entonces, hay una disminución en el tonelaje enemigo a todos los efectos. Además, las cifras de construcción dadas por el enemigo en muchas ocasiones son cifras dadas para lograr un efecto propagandístico, al objeto de su plan de construcción. Nuestros expertos dudan que estas cifras se alcancen…”[4] .
Los alemanes como ya se ha comentado, poseían la enorme ventaja de disponer de información detallada sobre movimientos de buques en el área del Caribe, la cual era suministrada con gran precisión por las redes de espionaje que habían establecido en el continente americano y con las cuales habían logrado diseminar centenares de agentes; esta información era vital para el éxito de dichas operaciones. Al disponer el Mando Naval alemán de datos precisos sobre los movimientos de los cargueros, sus horas de salida, itinerarios etc., ello servía en no pocas ocasiones, también, para evitar errores al atacar embarcaciones de naciones “amigas”, como lo demuestra el aviso cursado por Döenitz gracias a la información detallada recibida de la Abwerh: 
“Siguiendo instrucciones del personal de Operaciones Navales, se han cursado las siguientes órdenes a las embarcaciones: Las Antillas francesas y la Guayana Francesa son fieles a Vichy. Los buques “Angaulema”, “Guadalupe “, “Daumal”, “Santo Domingo” y el petrolero “Borgoña”, por lo tanto, una vez más son autorizados a llevar suministros a esas posesiones desde los Estados Unidos. Hoy o mañana los primeros buques dejan las Antillas. No molestarles”[5]

Carguero del tipo Liberty, resultado de una colosal hazaña constructiva,  2.751 carguero de este tipo llegaron a se botados.


SS Jeremia O´Brien, testimonio vivo de la hazaña construcctiva de los Liberty.

Una de las redes de espionaje alemanas fue establecida en Cuba por el Comandante de la Abwehr Heinz August Adolf Sirich Küning, agente A-3779, un controvertido personaje[6], quien el 29 de Septiembre de 1941 había arribado a la Isla a bordo del buque de pasajeros Villa de Madrid y que con la fachada de un comerciante hondureño nombrado Enrique Augusto Luni, no tardó en establecer el centro de su actividad conspirativa, en la habitación de la Casa de Huéspedes de la calle Teniente Rey  nº 366 en la Habana, en donde había fijado su residencia. Su misión, como se compró más tarde en el juicio que se le siguió en la causa Nº 1366 por delito de espionaje y por el que finalmente fue condenado a muerte, consistía en la recopilación de información económica, militar y estratégica, al tiempo que suministraba información sobre las rutas de mercantes, sus embarques y destinos, lo que era utilizado por las fuerzas submarinas alemanas para llevar a cabo sus acciones exitosas en el hundimiento de los transportes de mercancías. Este agente para la realización de su labor de espionaje utilizaba la información que lograba sustraer magistralmente de boca de oficiales y marineros tanto de la Marina Mercante como de Guerra de la República de Cuba, así como de funcionarios de aduanas y de empleados gubernamentales con los que había logrado trabar amistad, y hasta de prostitutas con las cuales contemporizaba en sus salidas nocturnas por los bares y prostíbulos cercanos al puerto habanero. El agente Küning, también conocido como Luni, disponía además de un grupo de subordinados dentro de la Isla y de diversos enlaces en diferentes países iberoamericanos de los cuales recibía apoyo financiero y técnico; no obstante, toda la actividad de Luni no pudo ser  revelada en detalles por las fuerzas y cuerpos de seguridad cubanos y por los agentes de SIS-FBI y el MI6, debido a que la detención se produjo sin haberse acometido un profundo y bien planificado trabajo de investigación y haber agotado todos los mecanismos que condujeran a la desarticulación de la red operada por éste espía; aquí está presente uno de los episodios más sórdidos de esta historia, pues la detención de agente Luni se produjo pese a la opinión contraria de algunos  oficiales de inteligencia que habían trabajado en el caso. La tarea de desmantelar la red de Luni fue subordinada a las ansias de protagonismo de algunos personajes como el General Manuel Benítez[7], Jefe de la policía cubana, sobre el que luego se revelarían sospechas sobre su complicidad con el enemigo. En varios informes desclasificados del FBI y hechos públicos en Internet en la web Smoking Gun, se observan aspectos relacionados con las actividades del escritor norteamericano Ernest Hemingway[8] en la recopilación de información, a través de la labor realizada por la Crook Factory[9], una suerte de agencia secreta creada por el propio escritor (el estado mayor del Crook Factory, fue establecida por Hemingway en su propio hogar de la Finca Vigía, situado en el poblado de San Francisco de Paula); en dichos informes y documentos, se ponen de manifiesto las sospechas más que fundadas del escritor, sobre la complicidad de Benítez en ciertas actividades inculpatorias de colaboración con el enemigo[10].


Feretros con los cuerpos de marinos mercantes cubanos muertos durante un artero ataque de un u-boat, son conducidos en hombros por sus camaradas.

Espia alemán Heinz August Lüning o Luni, descubierto por la acción combinada del S.I.A.E. cubano, el F.B.I. y el MI6.

  El espia Luni junto al transmisor de radio que le fuera ocupado en su domicilio.


 El espia capturado, rodeado de fuertes medidas de seguridad.


 El espia frente al Tribunal de la cuasa 1366, que le juzgó y condenó a muerte.


 Pasaporte hondureño del espia Heinz August Lüning. 



Según se desprende de ciertas indagaciones, la red establecida por Luni contaba con 6 agentes dentro del país y estos a su vez disponían de una serie de contactos y colaboradores. Una de las labores más significativas ejecutadas por la red de Luni, lo constituyó su participación en la organización de los denominados “grupos de apoyo”, destinados a labores de auxilio, entre ellas, las dirigidas a los u-boats que operaban en aguas del Caribe. Estos grupos y las misiones desarrolladas por ellos, tenían la finalidad, en el caso concreto de los submarinos, de brindar soporte a cualquier tarea relacionada con el auxilio de dichas embarcaciones y sus tripulaciones, fundamentalmente en lo concerniente al suministro de alimentos y medicinas, auxilio médico y en menor medida, y de forma excepcional, el abastecimiento de combustible o algún tipo de reparación menor. Según informaciones brindadas por un antiguo miembros de estos grupos, desde 1941 y hasta 1944 se llevaron a cabo una veintena de misiones de este tipo y se realizaron, al menos que se conozcan, dos operaciones quirúrgicas en hospitalitos de campaña, uno de estos, camuflado como horno de carbón, enclavado, según estas mismas informaciones en la finca La Niña, al norte de la Provincia de Camagûey, donde además, se trataron otras enfermedades de algunos tripulantes. En lo relativo al suministro de combustible, parece que se ejecutó alguna operación de este tipo, en momentos puntuales en los que no se podían disponer del servicio de las naves nodrizas conocidas como “milch kühe” o por cualquier eventualidad como roturas, gravedad de algún tripulante etc. Ya los alemanes habían diseñado un sistema alternativo para afrontar lo relativo al suministro de combustibles, este sistema consistía en la fabricación de enormes depósitos cuadrados con un sistema de lastre; dichos recipientes podían almacenar toneladas de combustibles y luego se sumergían en diferentes puntos cercanos a la costa; es probable que el llenado de los mismo se realizaran, en algunos casos, por submarinos cisternas, las ya mencionadas “vacas lecheras”, pero en otros casos, los más, fueron ejecutados, trasladando dicho combustible en goletas habilitadas por los colaboradores de las distintas redes con matrículas de Key West y de Santo Domingo respectivamente, que habían sido financiadas con dinero de las propias redes y de la Falange. Estas misiones se realizaban con la utilización de tripulaciones cubanas, españolas, dominicanas y de otras pequeñas naciones caribeñas, con la sola excepción de los hombres ranas, presumiblemente alemanes, cuya misión era activar los sistemas de lastre para hacer emerger los enormes recipientes y sumergirlos una vez llenos. De estos dispositivos fueron sumergidos un número importante en las proximidades de las costas cubanas y de la Florida, aunque la existencia de dichos dispositivo se mantuvo en secreto después de finalizada la contienda y hasta hace muy poco tiempo. Las fuerzas navales norteamericanas lograron obtener información sobre estos ingeniosos depósitos y dispusieron su destrucción en absoluto secreto; el propio Norberto Collado Abreu[11], operador de sonar del CS-13 que puso fuera de combate al U-176, ya licenciado de la armada cubana, fue llamado en 1946 al Estado Mayor de la Marina de Guerra y allí, en el Departamento de Operaciones Navales, le propusieron colaborar de forma voluntaria como operador de sonar en la localización de un “submarino” al norte de la Provincia de Pinar del Río (Cuba). Días después zarpaba a bordo de un caza submarino norteamericano y un guardacostas cubano; alcanzada la posible posición del supuesto submarino en Punta Gobernadora, se inició el rastreo sonoro; días después de incesante labor fue localizado un objeto metálico, que según el testimonio del propio Norberto Collado: “…Cuando le di los cortes y le tomé la anchura, comprobé que podía ser cualquier cosa menos un submarino, a pesar del sonido metálico …[12], Como pudo comprobar poco después el propio Collado por boca de la oficialidad norteamericana, se trataba en realidad de uno de los enormes depósitos de combustibles sumergidos por los alemanes en las costa cubanas. Finalmente con la ayuda de buzos de la armada norteamericana, se colocaron varios cientos de kilos de dinamita, las que se hicieron detonar más tarde y con los cuales se destruyó dicho depósito[13]. Más de media docena de estos tanques de aprovisionamiento de combustible fueron destruidos por la marina norteamericana en la costa norte de Cuba y sur de la Florida. Norberto Collado en sus memorias publicadas bajo el título “Collado Timonel del Granma”, hizo públicas por primera vez fotos del momento de la voladura de uno de estos depósitos.
Existen insinuaciones en torno a estos depósitos, se ha llegado a especular que el combustible era suministrado por compañías norteamericanas a espaldas del gobierno como parte del pacto existente entre la Estándar Oil y los nazis, dicha afirmación aunque no exenta de polémica, no resulta en modo alguno totalmente descabellada. En el artículo publicado por la destacada investigadora y periodista alemana Gaby Weber titulado: The secret pact of Standard Oil with the Nazis or: why did Adolf Eichmann have to disappear?, se muestran importantes revelaciones acerca de las negociaciones llevadas a cabo por  la Standard Oil y el Deutsched Bank, para lograr el ascenso de Adolf Hitler al poder y con ello la compañía petrolera poder hacerse con el petróleo de la región de Bakú en el Cáucaso, a cambio de lo cual prometía suministrar combustible al régimen nazi. En dicho artículo se detalla de forma documentada las operaciones de suministro de combustible al III Reich a espaldas del gobierno norteamericano. La periodista Weber señala que: 

 “… En 1927, la Standard Oil y la IG Farben fundaron la empresa "Standard IG Farben", su Presidente lo fue William Farish distribuidor de petróleo de Texas. La Standard suministró a IG Farben las patentes para el proceso de hidrogenación del carbón, al tiempo que los alemanes le brindaron sus patentes para la fabricación de caucho sintético. Esta alianza no fue bien vista por el Gobierno de los Estados Unidos, en especial con la entrada en la guerra, después del ataque a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941. Los funcionarios recordaron la existencia de una antigua ley, la de "el comercio con el enemigo", y se abrió una investigación formal contra la Standard Oil. La acusación fue que la empresa escondió patentes de los EE.UU. a la Armada y se suministraba combustible a los submarinos alemanes (el subrayado es del autor). John D. Rockefeller dijo que no era consciente de ello y Farish fue absuelto de los cargos de conspiración criminal, con los nazis. En marzo de 1942, el Pentágono suplicó el Presidente Roosevelt poner fin a la investigación, so pretexto de proteger la producción y el abastecimiento de petróleo. Roosevelt estuvo de acuerdo. La empresa pagó una multa de 5.000 dólares y se comprometió a detener el suministro de combustible a los enemigos…” -más adelante continua la periodista señalando en su artículo que: “…Farish se vio obligado a comparecer ante un Comité Especial del Senado de los EE.UU. para la investigación del Programa de la Defensa Nacional, presidida por el senador Harry Truman, quien llamó de "traición", al comportamiento de Standard Oil … el principal problema para Alemania en el ataque a la Unión Soviética fue la necesidad de combustible para los tanques y aviones. Gracias a las patentes de la Standard Oil, los alemanes podrían producir su propio combustible a partir de carbón, pero esto no era suficiente. La campaña del Cáucaso duró cinco meses y medio.  Desde mediados de 1942, cuando en los EE.UU. la Standard Oil sufrió la investigación oficial y la Audiencia en el Senado, el ejército alemán comenzó a sufrir la falta de combustible. En enero del 43, la derrota fue completa. Los grandes del petróleo, americanos y británicos, aliados de los nazis no podían cumplir su parte del pacto: el suministro de combustible…” 
En realidad, uno de los problemas más acuciantes que confrontó Alemania para llevar adelante la guerra fue el suministro de petróleo, materia prima de primordial importancia para poder producir los combustibles que le eran necesarios para mover su poderosa maquinaria bélica. Si bien es cierto que para 1940, el III Reich controlaba la producción petrolera europea, en los años siguientes, esta realidad iría cambiando de forma radical. Al principio de la guerra, Alemania disponía, además de combustible obtenido de la explotación dentro de su propio territorio, y que alcanzaba la cifra de 68.000 barriles diarios, la que recibía de otros países. De esta forma, obtenía 151.600 barriles diarios procedentes de Francia, 57.000 de Italia, así como, 12.000, 10.000 y 1.200 obtenidos de Dinamarca, Austria y Noruega respectivamente. Para 1943, el principal proveedor de combustible de Alemania pasó a ser Rumania, nación que suministraba al régimen nazi, gran parte de los 172.000 barriles diarios que consumía este país. Durante 1943, Alemania había aumentado su producción, a través de la fabricación de cerca de 129.700 barriles diarios de combustible sintético.
Luego de la batalla de Stalingrado, y con el cada vez más creciente avance soviético, el ejército rojo cortó parte de los suministros recibidos por Hitler procedente del exterior, fundamentalmente de Rumania, que constituían cerca del 68% de los mismo, por lo que a partir de entonces Alemania tuvo que enfrentar la carencia de combustible que con frecuencia frenaba, cuando no paralizaba, sus intentos de contraofensiva y avance en los distintos frentes. Durante los dos últimos años de la guerra, el transporte de combustible procedente de Rumania, en especial de las refinerías de Ploesti, se hizo cada vez más difícil, pues estos traslados eran blancos constante de los Aliados. Inglaterra procedió al minado sistemático de las aguas del Danubio, vía fluvial de vital importancia en el transporte de combustible en los meses de primavera, verano y otoño, puesto que durante el invierno sus aguas se congelaban, utilizándose entonces la opción de transporte por ferrocarril, el cual por su parte era sometido a constantes bombardeos de la aviación Aliada, provocando así, enormes pérdidas, cuando no importantes retrasos en su entrega a las diferentes ejércitos. La Unterseeboote Flotille fue una de las armas que sufrió más de dicha carencia de combustible; Döenitz se vio obligado a enfrentar grandes recortes en los suministros y a establecer drásticas medidas de racionamiento para poder mantener activo sus u-boats. De ahí, que desde los primeros momentos de la guerra, la obtención de combustibles por vías alternativas para el suministro de dicha arma, siempre estuvo dentro de sus posibilidades tácticas objetivas; no es de extrañar que la Standard Oil o cualquiera otra fuente hubieran estado implicadas en la colocación de los “famosos depósitos” sumergibles que luego fueron destruidos sin dejar huellas. 
Una de las misiones que cuenta con más información, testimonial es la referida al auxilio del U-158[14] comandado por Erwin Rostin[15] y llevada a cabo por los denominados “grupos de apoyo”, y a pesar de lo poco difundido de esta operación, existen informaciones que aseguran que a dicha embarcación le fue suministrada agua, alimentos y combustible, además de haber recibido atención médica en tierra algunos de sus tripulantes[16].  En este caso concreto, se abasteció al submarino de combustible que fue extraído de una refinería de petróleo al sureste de la Bahía de la Habana y trasladado en un vehículo cisterna desde la capital de la Isla hasta la costa norte de la Provincia de Camagüey[17]; éste operativo, probablemente uno de los primeros, contó con un alto grado de improvisación para su ejecución. De acuerdo a los datos obtenidos igualmente de un informante, este afirman que entre los submarinos alemanes que recibieron algún tipo de asistencia o sostuvieron algún tipo de contacto con los “grupos de apoyo” en territorio cubano o cercano a el, se encontraban el U-158  como ya se ha mencionado, así como el U-67, U-129, U-157, U-166, U-176, U-507 y existen sospechas fundadas, de que el U-658 y U-753 igualmente sostuvieron contactos de algún tipo en la Isla o en aguas cercanas a esta.
 
Dº Alfredo Pérez Matos[18]; es un informante que asegura haber participado de forma directa en dos operaciones de apoyo a u-boats,  la primera a principios de agosto de 1942, en la que se prestó auxilio a un comandante de un u-boat que había sufrido de un ataque de apendicitis. A la embarcación, que había estado operando en la costa norte de Cuba y que se encontraba en ese momento en aguas de la zona central de la Isla, se le indicó que penetrara en un lugar próximo a la costa, lo suficientemente abrigado en donde fue desembarcado y trasladado dicho comandante en compañía de un oficial y dos marineros. Conducido hasta una hacienda cercana, el oficial fue sometido a una intervención quirúrgica en un improvisado y clandestino hospitalito y que dicha intervención fue realizada por un prestigioso cirujano de la “Quinta Benéfica[19]. Aunque al informante no se le permitió entonces entrar en contacto directo con los alemanes, recuerda el comentario de que estos estaban eufóricos, porque dos días antes habían logrado hundir un destructor en aguas del Paso de los Vientos. Recuerda, además, la constante preocupación de aquellos, por marcharse cuanto antes, ya que tenían previsto que su nave fuera aprovisionada en alta mar, pues no disponían de la cantidad suficiente de combustible para regresar a su base. Este autor intentó insistentemente, como siempre, hallar alguna prueba o indicio de estos hechos, como de otros y hemos encontrado algunos datos curiosos. A través de los informes correspondientes al U-134 comandado por el Capitán Rudolf Schendel, se ha podido conocer que el día 30 de Julio de 1942, dicho submarino que se encontraba operando en aguas próximas a Cuba, solicitó a su mando regresar a la base por problemas con el combustible; sin embargo, éste le ordenó que continuara operando en el Paso de los Vientos, zona oriental de la Isla y  en los días sucesivos continuó su misión en la costa nororiental de Cuba. El día 6 de agosto, informa por radio haber hundido, el 4 de ese mismo mes, al buque Egar, un destructor de la clase Gleavest y transmite la necesidad de regresar a la base por enfermedad de su Capitán; no obstante, permanece en aguas próximas a Cuba y es aprovisionado de combustible el 13 de agosto, junto  al U-217 y U-164 por el U-463 y no regresa a su base, en La Palice, Francia, hasta el 1º de septiembre, prácticamente un mes más tarde de reportar la gravedad de su Capitán.  Lo que apuntamos a continuación puede, sin dudas, tratarse de una coincidencia, (el Comandante Rudolf Schendel sobrevivió a la guerra, murió en 1970 y que conozcamos, jamás se pronunció sobre estos hechos); pero se sabe que efectivamente,  Rudolf Schendel fue operado de apendicitis en el verano de 1942. ¿Dónde? Se desconoce con exactitud. 
Según testimonios de un integrante de los “grupos de apoyo”, en no pocas ocasiones, sus miembros trasladaron suministros hasta alta mar en pequeñas embarcaciones pesqueras y abordaron los submarinos descansando y departiendo con las tripulaciones en la cubierta de dichas naves, algo que reafirmara el ya mencionado Pérez Matos[20] durante  una entrevista realizada en La Habana, que por su interés reproducimos a continuación:  “…ese día había llegado tarde a mi hogar de la calle Luz en la Habana Vieja y allí me estaba esperando Primitivo un joven natural de la Coruña,  por el que supe que tendríamos que salir a una misión de auxilio,…hicimos el viaje en una camioneta de reparto de la compañía Café Regíl, que previamente habíamos cargado de comida y medicinas, estas últimas procedentes de la Quinta Benéfica y facilitada por el Dr. Sánchez Salgado… –más adelante puntualiza-…salimos del puerto de Tarafa a bordo de la goleta Magdalena con nuestro cargamento, navegando durante cuatro días en un perímetro de varias millas y fingiendo estar faenando para no levantar sospechas, al cabo de lo cual, una madrugada fui despertado de súbito y al salir a cubierta, pude ver a escasos metros una  enorme embarcación; era un submarino, de donde se había despachado un bote para transportar la carga de una embarcación a la otra. Cuatro de los hombres que viajaban a bordo de la goleta y a los cuales había visto por primera y última vez en mi vida, permanecieron a bordo del submarino hasta las primeras luces del día…esto  ocurrió en los primeros días de mayo de 1943...”
Esta misión donde el informante Alfredo López Matos asegura haber participado, consistió, como se ha visto, en una operación de apoyo logístico a un u-boat en los primeros días de mayo de 1943, al norte de la provincia de Camagüey, en donde cuatro de los miembros de su grupo, subieron a bordo de la embarcación submarina alemana para descargar vituallas, permaneciendo largo tiempo después departiendo con la tripulación del submarino. Llama la atención el hecho probado de que, desde el día 2 de mayo y hasta el 15 del mismo mes de 1943 en que resulta hundido, el U-176 permaneció moviéndose en una reducida franja de mar muy próxima a la costa cubana entre las provincias de Camagüey y Matanzas, manteniéndose prácticamente de forma estacionaria en dicha zona, sin que haya realizado ningún reporte a su centro de mando durante ese periodo de tiempo, según puede comprobarse fehacientemente en la copia del “log book” de dicha embarcación perteneciente al Mando Submarino que se conserva actualmente en los archivos y del que este autor posee copia fotográfica del original. 
El 13 de mayo de 1943, el U-176 torpedeaba los buques tanques Nikeliner y Mambí de banderas norteamericana y cubana respectivamente. En las declaraciones hechas en la época por uno de los sobrevivientes del Mambí, su telegrafista, Sr. Emilio González Coya, explicaba cómo, después de saltar de la cubierta del buque con un salvavidas de corcho, pudo observar como el submarino atacante encendía unos potentes reflectores dirigiendo el haz de luz hacia el lugar del hundimiento; poco después oyó algunos disparos de armas ligeras y a continuación pudo observar y oír como uno de los marineros del submarino desde la cubierta y con el uso de un altoparlante comenzó a gritar improperios en perfecto castellano, repitiendo una y otra vez: “cubanos comemierdas”, una expresión ofensiva muy criolla utilizada por los isleños. No deja de resultar, por lo menos curiosos, el hecho de que uno de los tripulantes de la nave alemana hablara perfectamente el castellano con acento cubano y mucho menos que utilizara expresiones de auténtico uso local.
El análisis de todo lo narrado en los párrafos anteriores, nos aporta una serie de elementos que resultan muy interesantes, a la vez que polémicos:
a) Las fechas de la operación en que participo el informante, coinciden plenamente en tiempo, con las correspondientes a la permanencia del U-176 en aguas cubanas próximas a la costa.
b) Durante el periodo de tiempo analizado, entre el 2 y el 15 de mayo de 1943, ningún u-boat, a excepción del U-176, estuvo presente en la referida zona.
c) Si bien no era común que entre las tripulaciones de los submarinos alemanes existieran tripulantes con dominio del idioma inglés, como lo demuestran los innumerables interrogatorios realizados por los aliados a los tripulantes de los u-boats capturados, para lo cual una y otra vez se veían obligados a la utilización de traductores, menos aún era de esperar la presencia de algún tripulante que dominará perfectamente el español e impensable que éste utilizara formas locales de expresión, al menos que ello respondiera a razones más complejas.
Los “grupos de apoyo”, poseían una estructura organizativa compartimentada, no generaban documentación, sus integrantes poseían nombres de guerra con los que se identificaban y en la práctica, los miembros de un grupo se intercambiaban constantemente con los de otros; todo ello imposibilitó la existencia de testimonios documentales que contribuyeran a aclarar algunas incógnitas acerca de su organización, estructura y funcionamiento. Estos se nutrieron en lo fundamental, al parecer, de ex miembros de la Falange y de diversas organizaciones de ideología filo nazi, como el Partido Nazi Cubano, el Partido Fascista Nacional de Cuba entre otros; se afirma que sus integrantes, rigurosamente seleccionados, no llegaron a rebasar jamás la cifra de 300. Su secretismo llegó a grados insospechados, al punto de que jamás contaron con un nombre definido, denominándose indistintamente así mismos como “el grupo”, “auxilio” o el más extendido de todos, “grupo de apoyo”.
Realmente, cuando hablamos de los “grupos de apoyo” que existieron en Cuba u otros similares que pudieran haber existido y operado en otras áreas del Caribe, no se trata en modo alguno de un entramado de organizaciones con un alto grado de complejas relaciones; nada parecido a un ejercito, sino de pequeñas agrupaciones con carácter clandestino, fuertemente cohesionadas, organizadas, dirigidas y financiadas a través de las redes de agentes establecidas en distintas zonas, que cumplían sus misiones  de forma puntual y con carácter excepcional, causa por la cual sus operativos siempre estuvieron marcados por un alto nivel de improvisación, pero su apreciable grado de autodisciplina, capacidad de respuesta y compactación, que las hacia impenetrables, garantizaron el éxito de algunas de sus misiones. El grueso de las misiones de los “grupos de apoyo”, como se ha señalado, estuvo centrado en el abastecimiento de alimentos, agua y medicinas, además de alguna asistencia médica, y raras veces al suministro de combustible, pues para esto último, existieron otras diversas variantes como ya se ha visto. La importancia de los “grupos de apoyo” fue decayendo a mediados de 1944 y su total desaparición se produjo de forma gradual, en un proceso lógico de disolución en la medida en que fue cambiando el curso de la guerra que se decidía a favor de los aliados. Se cree que los miembros de estos grupos, en su inmensa mayoría, finalizado el conflicto, se integraron a la vida normal de la Isla y prefirieron dar definitivamente por cerrado aquel capítulo; ello posibilitó que durante décadas su existencia y actividades hayan permanecido sumidas en el más absoluto secreto. Sin embargo, gracias a la existencia de aún escasas, pero reveladoras evidencias documentales y el testimonio de algunos de sus ex-miembros que decidieron romper el silencio, hemos ido conociendo un poco más de las mismas.
Existen otros elementos que también resultan interesantes y que han sido  fehacientemente contrastados; a finales de los años 30 un grupo de empresarios y técnicos alemanes establecieron la empresa, Compañía para el Procesamiento de Carbón en el término municipal de Bauta[21] a escasos dos kilómetros de la fábrica de azúcar conocida como Central Habana, propiedad entonces de un ex-oficial de la Guerra de Independencia cubana nombrado Castillo Porconi. En ese lugar se habían construido unas instalaciones y unos hornos conocidos como “retortas”, donde laboraban un grupo de peones, la mayoría españoles y algunos cubanos, que bajo la supervisión de técnicos alemanes, se encargaban de suministrar constantemente carbón a los referidos hornos. Aquellos hombres hacían un corto receso al mediodía, para alimentarse y la comida, a instancias de sus patrones alemanes, les era suministrada por una fonda llamada “La República” ubicada en el centro del poblado por la Carretera Central, al lado del Club Social y que era propiedad de un hijo de inmigrante español de origen gallego nombrado Juan Vázquez[22]; éste personaje estaba al tanto de los propósitos perseguidos por los alemanes, la fabricación de combustible. Ha sido con el testimonio del periodista cubano José Gómez Taboada, familiar del mencionado Juan Vázquez y que en su juventud laboró como peón por un periodo corto de tiempo en la “retorta”, con quien hemos podido completar algunos espacios en blanco de toda esta historia. Gómez Taboada fue testigo personal de la fabricación de combustible e incluso visitó en una oportunidad la casa donde vivían los técnicos alemanes, y asegura, que aquella actividad industrial era conocida por los habitantes y autoridades de la zona y sus trabajos transcurrieron con total normalidad, incluso en las primeras semanas posteriores a la entrada de Cuba en la guerra. 
Según refiere el periodista, el suministro de carbón era continuo, constantemente arribaban al lugar enormes camiones que descargaban toneladas de ese material con el que se alimentaban los hornos o “retortas”, que apenas recesaban su labor. Aquel carbón era sometido a pirolización (temperatura y presión) con agua añadida para crear vapor; el gas de síntesis, se condensaba utilizando catalizadores Fischer-Tropsch[23], con lo cual era transformado en hidrocarburos, que al quedar concluido el proceso, inmediatamente eran transportados hacia un lugar no determinado para su almacenaje o consumo, puesto que no existen evidencias, ni prueba alguna de que el producto final se haya comercializado, ni siquiera, utilizado dentro de la Isla. Es conocido que los hidrocarburos sintéticos, obtenidos en Alemania por dicho sistema, fueron utilizados durante la guerra cuando empezaron a escasear las reservas de combustibles y lubricantes del III Reich, en especial, después del descalabro sufrido en el frente ruso; de manera que pronto se hizo necesario la utilización dicho combustible en sus aviones, tanques, submarinos y vehículos de combate. El mismo General Patton extraía este combustible de los vehículos alemanes abandonados en medio del combate, para utilizarlos en los suyos en su avance hacia Alemania en 1944. Debemos aclarar, que la existencia de dichas instalaciones y la labor que en ella realizaban los alemanes, de ninguna manera constituía un secreto para los habitantes de Bauta de aquella época y muchos vecinos de dicho Municipio que vivieron aquellos años, preguntados sobre el particular, aún hoy lo recuerdan perfectamente. Tenga en cuenta el lector que en la época en que se verifican estos acontecimientos, la población de Bauta apenas alcanzaba los 7.000 habitantes, muy diferente a la de hoy día, en  que ya rebasa la cifra de 46.000; aún en la memoria de los más viejos estaban presentes aquellos rumores, que situaban a los submarinos alemanes en Bahía Honda para ser reabastecidos de combustibles y alimentos, lo que no pocas veces solía ser un tema de conversación que servía para animar las sobremesas en los hogares de los lugareños. En realidad aquella zona, como la de los cayos al norte de la Provincia de Camagüey reunían unas características y excelentes condiciones para llevar a cabo operaciones de esta naturaleza. Una playa conocida como del Salado, quedaba relativamente cercana a Bauta, donde funcionaba la ya mencionada planta de fabricación de combustible sintético, aunque las vías de acceso a la misma se reducían entonces a dos caminos vecinales en estado deplorable, que resultaban impracticables en épocas de lluvias y cuyo trazado se había dibujado por el cruce de sus habitantes en busca de un atajo, a través de potreros y montes plagados de marabusales, güao y todo tipo de yerbas y arbustos. Para los que querían pasarse un día entero en aquel paradisiaco sitio, debían acceder a él por mar, desde la playa de Baracoa o utilizando los ya mencionados caminos, para hacer varios kilómetros a caballo o a pie. En realidad, la playa del Salado era entonces un lugar inhóspito, con la excepción de un pequeño caserío de poco más de media docena de chozas de pescadores, que mantenían sus diminutas embarcaciones muy cerca de las mismas cuando no estaban faenando. Justo en aquellos años, los pescadores comenzaron a mostrar un comportamiento evasivo con los visitantes ocasionales, sin embargo, el estado de guerra no parecía perturbar la calma de aquellos parajes, ni de sus escasos habitantes, todo parecía mantener su monótono comportamiento, sólo alterado por el hecho de que aquellos pobladores, ahora dedicaban mucho tiempo a calafatear sus embarcaciones, pintarlas y armarlas con nuevas artes de pesca. El aspecto de sus chozas también había cambiado algo; además, éstos pescadores comenzaron a realizar inusuales compras en los pueblos cercanos, las que pagaban en su mayoría con moneda estadounidense, algo que si bien resultaba poco frecuente, no levantaba especial sospecha, porque en aquel tiempo dicha moneda circulaba en la Isla de forma oficial en absoluta paridad con el peso cubano. La tranquilidad del lugar sólo se vio perturbada a mediados de 1941, cuando embarcaciones de la Marina de Guerra cubana irrumpieron en la zona próxima a la costa, con la presencia de numerosos buzos que ataviados con sus equipos se sumergían una y otra vez en un perímetro y en otro, rastreando incesantemente  aquí y allá. Pronto se correría un comentario que esta vez sonaba a leyenda: -Están buscando un tesoro pirata.  
Meses después de que Cuba declarara la guerra a la Alemania de Hitler y se produjera la detención masiva de ciudadanos alemanes que fueron confinados en los campos de prisioneros de Isla de Pinos, la instalación de la “retorta” no tardó en cerrar y sus gestores desaparecieron. Uno de estos, conocido como Lehman, vivía en una espaciosa casa que aún hoy existe, cuyas paredes estaban adornadas con baldosas de cerámica donde estaban dibujadas suásticas; la vivienda poseía un pequeño sótano, que al ser sometido entonces a una limpieza, se encontró en él una foto de Rudolf Hess, varios elementos y símbolos de clara referencia nacionalsocialista y una serie de extraños croquis, todo lo cual fue entonces cremado. Hay muchas informaciones, aunque sesgadas, que indican que algunos u-boats fueron abastecidos con este tipo de carburante sintético. Edwards Ennis Director del Alien Enemy Control Unit (Unidad de Control de Enemigos Extranjeros), visitó Cuba en la primavera de 1942 enviado por el Departamento de Justicia para tratar con el embajador norteamericano y el Ministro de Asuntos Exteriores cubano, la organización de un Programa de internamiento para los nazis en la Isla y con la misión de intentar identificar entre estos a quienes sistemáticamente estaban colaborando en el suministro de combustible a los u-boats alemanes en Cuba.  El General Manuel Benítez, Jefe de la Policía cubana se quejó de la realización de esta reunión sin habérsele consultado, algo que resulta sospechoso; Edgar Hoover elevó las quejas del General, quien era además su amigo personal, al Fiscal General de los Estados Unidos. Edwards Ennis al referirse al Programa cubano de internamiento de alemanes y japoneses manifestó en esa ocasión: “…desde principios del 42, los submarinos alemanes tuvieron muchos éxitos en la costa Atlántica… nosotros tenemos información de que están siendo aprovisionados de combustibles por alemanes en Cuba…”[24]. Es probable que otras plantas de este tipo para la fabricación de combustible, hubieran podido ser levantadas en otros parajes ocultos de las costas.
Entre los meses de enero de 1942 y mayo de 1943, el F.B.I. había recibido más de 500 informes sobre operaciones de abastecimientos de submarinos, pero el propio Edgar J. Hubber manifestó entonces que en ninguno de los casos, pudieron ser confirmadas dichas sospechas con pruebas concluyentes, por lo que, según el propio Jefe del Buró Federal de Investigaciones, podían tratarse la mayoría de ellas, de falsas alarmas; no obstante, era aceptado el criterio de que muy probablemente los submarinos fueran abastecidos con combustible suministrado por goletas de países del Caribe, con o sin vinculación probada con las redes de espionajes que operaban en el área. En  julio de 1943, el Comando de Defensa del Caribe (Army's Caribbean Defense Command) llevó a cabo el arresto del Capitán George Gough conocido como “King of  Belize” (Rey de Belize),  junto a su hermano Alfred Gough y otros 19 empleados de un nightclub de la Zona del Canal de Panamá, todos bajo la acusación de formar parte de una red dedicada a brindar información estratégica y al suministro de combustible a los u-boats alemanes que operaban en esa área del Caribe. Para la realización de estas operaciones de abastecimiento, las autoridades sospechaban que George Gogh utilizaba algunas de las embarcaciones que componían su flotilla de 10 pequeñas goletas.


 La prensa de la época se hizo eco del arresto del Captain Gough, "the King of Belize".

El caso del King of Belize estuvo envuelto en un halo de misterio y extrañas evidencias y conjeturas; a pesar de ello, George Gough fue puesto entonces en libertad, aparentemente por falta de pruebas. Parece que en realidad de lo que se trataba era de evitar “quemar” las fuentes de información e intentar sorprender a los hombres de Gough en una de estas operaciones, lo que desafortunadamente parece que nunca ocurrió o no se ha hecho público. No obstante, en un documento elaborado años después de finalizada la 2ª Guerra Mundial y desclasificado por la CIA  (Agencia Central de Inteligencia) en 1989, se puede leer lo siguiente:

  “…Los signos del esfuerzo nazi por crear una base de espionaje en América Latina, comenzaron aparentemente a inicios de 1940. El 27 de octubre de ese año, nuestra principal estación en Allegan, Michigan, recogió una extraña señal marítima utilizando BCNL. Otros puestos de Monitoreo fueron alertados y un buen número de llamadas similares a buques fueron localizadas en el Golfo de México y Mar Caribe. La eficacia de la FCC (Federal Communication Commision) de Tampa había logrado la identificación de estos, como pequeños buques operados por una empresa llamada Gough Bros. controlada desde la estación costera de Belice, Honduras Británicas. El Comando Norteamericano de Defensa del Caribe, después obtuvo pruebas de que dicha flota era utilizada para abastecer combustible a los submarinos alemanes y transmitir información; detenido un empleado de la Zona del Canal quien era miembro de la banda fue utilizado para arrestar al resto de los miembros, entre ellos al cabecilla, un prominente ejecutivo de transporte británico en Belice, George Gough (…).Nuestro gobierno finalmente pasó a la acción. El 15 de enero de 1942, la Conferencia de Ministros de Asuntos Exteriores de las Repúblicas Americanas, recomendó medidas inmediatas para eliminar las estaciones clandestinas. Un Comité Consultivo de Emergencia para Política de Defensa fue establecido con un Cuartel General en Uruguay y bajo sus auspicios fueron despachados algunos de los mejores oficiales del RID (Radio Intelligence Division) con destino a seis países, donde nosotros sabíamos que agentes de radio se encontraban operando (Brasil, Chile, México, Cuba, Martinica y Panamá)…”[25].


 La FCC (Federal Comunication Commission) tuvo una labor destacada.

En medio de tantas historias, aparecen incluso algunas anécdotas que sitúan al Presidente de Cuba colaborando en el abastecimiento de los submarinos nazis. Debemos puntualizar, que aún y cuando en diversos artículos periodístico publicados en Cuba, se hace mención a la complicidad del entonces Presidente de la República, Fulgencio Batista y Zaldívar[26] en el suministro de combustible y alimentos a los submarinistas alemanes, ello resulta poco probable, no habiéndose podido hallar hasta el momento ninguna evidencia documental, ni siquiera oral, que sustente dicha afirmación. Es de suponer, que de haberse contado con la más mínima prueba inculpatoria al respecto en su contra, esta hubiera aflorado y hubiera sido objeto de comentario por más de un estudioso del tema, por lo que a nuestro juicio, esta afirmación tiene un origen fantasioso y forma parte de la especulación en torno a dicho mandatario, que en no poco episodios de la historia de esa nación antillana, mostró una total carencia de escrúpulos[27]
La “hipótesis” de la existencia de puntos de auxilio para la recepción de agentes y aprovisionamientos a los u-boats, en realidad posee más detractores que defensores, ello se explica por la existencia de enormes “zonas de silencio documental” o carencia de documentación que sirva para revelar con claridad los diferentes aspectos que prueben su existencia. Muchos son los factores que intervienen en esta carencia informativa; según el propio testimonio del ex agente de la Abwehr Wilhelm Klein[28],  muchas de las operaciones de apoyo y suministro a los submarinos se efectuaron desde territorio cubano y el Mando Alemán había dispuesto la no difusión por medio alguno de la existencia de las mismas, ya que de ser revelados ponían en peligro no sólo el submarino auxiliado, sino el futuro de otros muchos que podían requerir de este u otro tipo de asistencia. Dichas operaciones, por indicaciones expresas de la Abwerh y con la aprobación de la Kriegmarine no podían ser registrados en los libros de a bordo de los submarinos y debían constituir un secreto que debía ser guardado celosamente por los tripulantes y en los casos excepcionales en que instrucciones al respecto existieran de forma escrita, estas debían cumplir rigurosamente la Orden Permanente Nº 231, párrafo B, donde se establecía que los documentos muy secretos debían estar escritos con tinta soluble en agua y que los mismos debían ser almacenados en lugares donde pudiera provocarse  de forma intencional que el agua penetrara hasta dicho sitio de forma segura para poder causar el efecto deseado.
En cuanto a la posibilidad de buscar entre la abundante documentación ocupada en la época por el S.I.A.E. (Servicio de Información de Actividades Enemigas), debemos decir que toda ella desapareció de los archivos cubanos, incluyendo todo lo relativo a la detención del espía Heinz August Kuning y los miles de folios correspondientes a la causa seguida en su contra por el delito de espionaje. Desafortunadamente, los Archivos de la Abwerh guardados en Flensburg y Zossen fueron destruidos; por otro lado, los Archivos de Hamburgo AST, Werhrkreis X, Distrito Militar 10, donde fue reclutado y donde se entrenó a Luni desaparecieron totalmente como consecuencia de la guerra; en tanto que la desaparición de estos archivos (Hamburgo AST) en si mismos, suponen la desaparición de toda la información relativa a operaciones en el Caribe. Quizás la documentación que existía en el edificio donde radicaba el Centro de Radio Comunicaciones de la Policía cubana en el Reparto Kholy en La Habana, hubiera aclarado muchos extremos. El abogado Eduardo Chivás[29], uno de los políticos más honestos que ha conocido la historia política de Cuba, presentó en su calidad de miembro del Senado cubano una denuncia sobre la existencia en ese Centro de abundante documentación inculpatoria de la colaboración de funcionarios del Gobierno cubano con el enemigo nazi. Entre dichas pruebas, se encontraban un sinnúmero de documentos con información confidencial de alto valor estratégico sobre la operatividad de la aviación militar y la marina, incluyendo gran cantidad de esta, que revelaban la participación cubana en el abastecimiento y auxilios a los submarinos alemanes en territorio nacional. El político elevó una denuncia formal ante la magistratura de la nación; días más tarde un sospechoso incendio redujo totalmente a cenizas las instalaciones del mencionado Centro de Comunicaciones sin que pudiera ser rescatado nada de lo que en él se encontraba. 
Quizás el argumento más sólido esgrimido por los que sostienen la no existencia de  las misiones de auxilio a los u-boats en el Caribe y Golfo de México durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido la existencia de las “vacas lecheras” (milchkühe), submarinos diseñados para el abastecimiento de combustible y lubricantes fundamentalmente, además de agua, víveres, municiones y piezas de repuesto a otros u-boats; las vacas lecheras servían igualmente, para en caso necesario, brindar asistencia sanitaria y realizar pequeñas reparaciones; algunos de estos submarinos estaban dotados de pequeños tornos, fresas y otras maquinas-herramientas para la fabricación de piezas “in situ”. Pero un análisis de las existencias de este tipo de submarinos y su operatividad revela la imposibilidad de los mismos para cubrir las necesidades perentorias de los submarinos que cumplían misiones en esa zona marítima, es por ello que  en los informes del B.d.U.Op, Befehlshaber der U-Boote Op (Comandancia General de Operaciones de los Uboats), constantemente se hace constar la decisión de que determinado submarino de combate, cediera parte de su combustible a otro a punto de agotársele;  como ejemplo ilustrativo puede mencionarse el caso del U-415 que fue sorprendido cerca de la costa de la Isla de Trinidad cuando intentaba ser suministrado de combustible por otro submarino de combate, operación que demoró dado que el trasvase se efectuaba con una manguera de pequeño diámetro y no con una manga para combustible.
El resultado exitoso de una misión de abastecimiento, incluso a través de una “vaca lechera”, constituía una tarea laboriosa; encontrarse en la área designada para efectuar el trasvase resultaba extremadamente arriesgado pues una vez en el cuadrante de la zona escogida, debían comunicarse entre sí exponiéndose a ser detectada dicha transmisión por los Huff-Duff[30] aliados; una vez que se encontraban después de haberse buscado, lo que en la mayoría de las ocasiones se lograba a través del lanzamiento de bengalas (otras de las formas de ser descubiertos con facilidad), se disponían a realizar la  tarea de preparar el reabastecimiento, lo que podía tomar unas 16 horas/día como promedio. Los submarinos debían permanecer separados unos de otros por unos 80 o 100 metros de distancia, fijándose entre si con la utilización de resistentes cables de acero y extendiéndose una manga para el servicio del combustible; el bombeo se efectuaba a razón de 30 toneladas de diesel por hora y el mismo regularmente se realizaba en horas nocturnas para restar vulnerabilidad a la operación en caso de ser sorprendidos y atacados por la aviación o unidades de superficies enemiga. No obstante, el Mando Alemán insistía sobre lo peligroso de dichas misiones; el 16 septiembre de 1943, se advertía a las tripulaciones al respecto en un informe:
“…Cuando se efectúa el reabastecimiento, el barco se encuentra en unas condiciones desfavorables, en particular debido a las conexiones de las tuberías de petróleo, con los motores principales en funcionamiento, el personal trabajando en cubierta y  las armas cargadas a tiempo con las espoletas a 0, disponibles y dirigidas hacia el exterior…”[31].

El primer submarino tanque o “vaca lechera”  que comenzó a operar en el Atlántico, lo fue el U-459, que alcanzó esas aguas el 21 de abril de 1942,  pero no fue hasta finales de mayo de ese mismo año, que las “vacas lecheras” comenzaron a operar sistemáticamente y ciertamente, muchas de las noticias referentes al reabastecimiento en aguas del Caribe y Golfo de México son anteriores a esa fecha; por otro lado, debemos considerar que la flotilla de vacas lecheras la componían diez unidades, cantidad tres veces inferior a las necesarias para mantener un suministro más o menos estable, a esto hay que agregar que en la zona de Bermudas, por ejemplo, operaban seis de estas unidades, los U-459, U-460, U-461, U-462, U-464 y U-487, que además, tenían que recibir mantenimientos en sus respectivas bases en sus viajes de regreso, con la consiguiente demora en el retorno al teatro de operaciones. Las “vacas lecheras” podían conducir hasta la zona de conflicto alrededor de 400 toneladas de diesel, lo que les permitía suministrar combustible a una decena de submarinos, no obstante existir casos como el del U-459 que llegó a aprovisionar de combustible a 14 unidades en una sola misión; pero en cualquier caso, continuaban siendo insuficientes dichos suministros. 
Coincidentemente, el 1º de febrero de 1942 todos los u-boats adoptaron un nuevo cifrado de Enigma, conocido como Tritón, que reemplazaba al anterior, el denominado Hydra. Así mismo, le fue adicionado otro rotor a las máquinas Enigma, por lo que los británicos se vieron totalmente imposibilitados hasta finales de 1942, para poder descifrar las comunicaciones establecidas por los submarinos alemanes entre ellos, y entre estos y sus mandos, así como entre dichas naves y los agentes secretos que operaban desde tierra; ello brindó la posibilidad, durante un prolongado periodo de tiempo, para que estas operaciones se realizaran sin ser detectadas por los aliados,  al tiempo que permitió que las “vacas lecheras” regularizaran sus operaciones en la zona, en principio sin grandes contratiempos.
Por otro lado, existían casos de  u-boats del tipo IXC que permanecieron en el área de operaciones más de un meses sin ser repostados por ninguna de las naves nodrizas  como las ya mencionadas “vacas lecheras“, según lo demuestran los estudios contrastados realizados por este autor, siguiendo para ello la trayectoria de algunos de estos submarinos, cuyo seguimiento diario incluye las comunicaciones realizadas entre la nave y su centro de mando y aunque los IXC poseían una autonomía de 13.500 millas náuticas y a algunos les fue aumentada esta posibilidad con modificaciones en sus depósitos de combustible, en los casos estudiados rebasaban con creces esta cifra en su trayectoria operacional.
La búsqueda de fuentes alternativas para el suministro de combustible era un imperativo, puesto que el mismo comenzó a escasear considerablemente, lo que condujo al Mando Naval alemán a dictar órdenes precisas encaminadas al ahorro de combustible en la armada submarina.
En cualquier caso las autoridades navales aliadas habían mantenido sospechas sobre el aprovisionamiento de los u-boats y descanso de sus tripulaciones en apartadas y solitarias zonas de la costa de algunas naciones del Caribe como lo testimonia este informe que se muestra a continuación:

EASTERN
SEA
FRONTIER
Diario de Guerra                                                                    12 de abril 1942

“…Desde el comienzo de la guerra ha habido una creencia de que agentes enemigos o simpatizantes han ayudado a Uboats en sus campañas. Esa asistencia podría tener muchas formas, desde el suministro de combustible a los submarinos en lugares aislados a lo largo de la costa, brindando información por radio sobre las salidas de buques y el mantenimiento y disposición en el mar de pequeñas embarcaciones cargadas de petróleo. También ha habido rumores sobre los buques neutrales o alemanes que se encuentran frente a las costas en el suministro a los submarinos. Hasta el momento ha sido difícil, si no imposible, obtener la confirmación sobre estas sospechas razonables. 
Pero este mes fueron proporcionadas importantes pruebas circunstanciales, a través de un análisis de los movimientos de submarinos. En la tercera semana de enero, cinco embarcaciones submarinas pasaron las Bermudas en dirección al Estrecho de la Florida. Durante las dos semanas siguientes se recibieron una serie de informes de avistamientos de submarinos enemigos frente a la costa de Florida y el Golfo de México, pero no se produjeron ataques en estas zonas, hasta el 16 de febrero cuando varios de ellos fueron situados cerca de Aruba. En los siguientes dos días, los submarinos se mostraron activos en torno a Martinica.
Se trata de una justa conclusión, que estos ataques fueron llevados a cabo por los submarinos que se conoció, habían atravesado las Bermudas, ya que ningún U-boat fue localizado en travesía hacia el Caribe durante la primera parte de febrero. Si esta conclusión es correcta, sugiere que estos submarinos se alimentaron y sus tripulaciones han descansado en algún lugar del Caribe occidental.
Este patrón ha sido repetido recientemente. En la última semana de marzo, seis U-boats entraron en el Caribe desde el noreste, pero durante las primeras semanas de abril no se informó de ataques desde la zona del Caribe. Diez días después de su llegada se conoció, que tres de los submarinos aparecían fuera de la costa de Florida y Georgia. Al parecer, una vez más la justa conclusión de que estas unidades enemigas llegaron al Caribe después de un período de descanso y aprovisionamiento. Es conocido que la capacidad común de un submarino alemán es de unas 740 toneladas de combustible. El viaje desde el Golfo de Vizcaya a Hatteras tarda aproximadamente diecisiete días. Esto significa que un submarino puede permanecer en estas aguas sólo nueve días antes de regresar. Si se elige patrullar en ruta por el Caribe, hasta la Florida o Georgia, los días de funcionamiento se reducen de nueve a cinco. Cinco días activos después de un crucero de cuarenta y tres días, parece poco rentable si no existe algún medio al alcance de la mano para ampliar los días de su actividad. El incremento de ese tiempo de funcionamiento, evidentemente, podría ser obtenido y aumentado si la tripulación pudiera descansar y los buques reabastecerse en esas aguas.
Después de estudiar esta información, el Comandante del EASTERN SEA FRONTIER, llegó a la conclusión de que los submarinos muy probablemente establecieran contactos con los petroleros que enarbolan banderas neutrales y que operan fuera de Colombia, Venezuela, o México. Es igualmente posible, que se estén utilizando algunos pequeños Estados insulares, como Corn Island frente a Nicaragua, como base. Por esta razón, recomendó el 24 de abril que se practicara un minucioso registro a todos los pequeños petroleros y cargueros en la zona y de las pequeñas islas frente a Nicaragua y Honduras”[32].
Este documento, demuestra el nivel de alarma del Estado Mayor aliado con relación a la posibilidad real de que los u-boats alemanes contaran con fuentes de suministros alternativas, téngase en cuenta, además, que el mismo es de fecha anterior a la puesta en servicio de la primera “vaca lechera”. En realidad, muchos fueron los métodos utilizado por aquellas tripulaciones para alargar su estancia en las áreas de operaciones; estos métodos incluían actos de saqueo y piratería, como el ocurrido el 6 de julio de 1942 cuando el U-154 comandado por Walter Kölle abordaba el pesquero refrigerado cubano Lalita[33] cerca de las costas de Yucatán. Después de tirotearlo y ordenar a sus marineros que abandonara la nave, esta fue saqueada de todo lo aprovechable, comida, agua y combustible, para luego terminar hundiéndola a cañonazos.
Otro método utilizado por los submarinistas era el desembarco relámpago y aprovisionamiento furtivo. En agosto de 1942 fue reportado por unos monteros de Paredón Grande en la provincia de Camagüey (Cuba), la presencia de intrusos. Una tarde cuando los “monteros” recogían el ganado escucharon varias ráfagas de ametralladoras; sigilosamente, éstos se acercaron a la costa y observaron como cerca de una docena de uniformados con armas ligeras se alejaban de la orilla en una embarcación inflable; entonces, a una distancia aproximada de la costa de 400 metros, vieron emerger un submarino que les recogió, desapareciendo poco después. Más tarde, advirtieron la presencia de varias reses muertas a las que les faltaban sus extremidades traseras. Incidentes de esta naturaleza se repitieron en dos ocasiones, en una de ellas, después de denunciados los hechos, una de las reses fue conducida hasta la capital y entregadas al Gabinete Nacional de Identificación, donde fueron examinadas cuidadosamente, luego de lo cual hallaron varios impactos de bala que le habían causado la muerte; los plomos eran del calibre 9X19 mm, igual a los utilizado en las subametralladoras MP-40 alemanas; este autor llegó a ver los restos de estas municiones que aún se conservaban a finales de los años 70 del pasado siglo, en los fondos del Museo de Medicina Legal ubicado entonces en los sótanos del Hospital Calixto García de la Habana, mezclados aleatoriamente con otros elementos, como  una katana con la que antaño se había cometido un crimen famoso y artilugios de “brujería” afrocubana entre otros objetos curiosos. 
 
Historiadores de la talla de Bridget Brerenton[34], sostienen la teoría de que los desembarcos de submarinistas alemanes fueron reales y cree que en Granada las tripulaciones alemanas desembarcaban para descansar, hacer ejercicios al sol y aprovisionarse. Las aguas que rodean Trinidad, asegura este historiador, fueron a menudo visitadas por submarinos para protegerse de los ataques de la aviación aliada con bases en el Caribe; así mismo, afirma que playas solitarias situadas entre Granada y San Vicente fueron utilizadas frecuentemente para el reabastecimiento de agua y comestibles.
Es conocido que el dictador portugués Antonio de Oliveira Salazar[35] había permitido a los submarinos alemanes aprovisionarse en las Azores, antes de que en 1943, cediera bases a Inglaterra en calidad de arriendo, como parte de su cambio radical de política con respecto a conflicto mundial.
En la obra “Political culture and foreing policy in Latin America: case Studies from the circum-Caribbean”[36], sus autores afirman que: “…Antes de la entrada de Estados Unidos en la 2ª Guerra Mundial, Ubico (Presidente de Guatemala) concedió a los submarinos alemanes el derecho a aprovisionarse de combustible en Puerto Barrios…”
Así mismo, refiere la destacada periodista y profesora chilena María Soledad de la Cerda[37] en sus investigaciones, que el agente Guillermo Dorbach Burg quien mantenía  su base de operaciones en San Antonio (Chile), tenía una goleta con la que aprovisionaba en alta mar a los submarinos alemanes. Señala además, la documentada investigadora, que en dicha embarcación tenía instalado un potente transmisor de radio que operaba de forma combinada con otra instalada en Llay-Llay. Con el transmisor de la embarcación se comunicaba con barcos y submarinos y con la de tierra en Llay-Llay, mantenía comunicación con la Habana.
 El investigador británico Jak P. Mallmann Showell, uno de los autores que dudan de estos hechos, en su obra “U-boats at War, Landings on Hostile Shores” comenta: -“…se produjeron una larga cadena de reportes acerca de U-boats desembarcando en lugares aislado de la costa Británica. Muchas de estas historias, probablemente fueron inventadas para impulsar las ventas de periódicos locales o para ayudar a estimular el espíritu de lucha en los que todavía se mostraban reticentes”[38]. Más adelante señala: “Después de la guerra, cuando la fantasía de frecuentes desembarcos de u-boats se fue apoderando de la mente de las masas, historias de bases secretas de submarinos también comenzaron a germinar en una variedad de publicaciones. Algunas de estas intrigas habían sido usadas para encender el entusiasmo en los turistas que acudían a los resorts costeros, donde las anécdotas de u-boats añadían glamour a las fogosas playas…”[39]. Sin embargo, en otro párrafo, asegura que: “Muchas de estas historias están soportadas por documentos tan secretos que no pueden ser revelados al público general y sólo unos pocos autores afortunados han tenido la oportunidad de echarles un vistazo accidental a estos”[40].
 Entre mediados de 1942 y finales de 1944 se calcula, fueron llevadas a cabo cerca 400 operaciones que comprendían la infiltración de agentes secretos, saboteadores y en menor medida personal de aseguramiento técnico en territorios enemigos con utilización de submarinos, estos contaban en muchos caso con apoyo en tierra, lo que incluía la posibilidad de aprovisionamiento de combustible a dichas embarcaciones.  Desafortunadamente, la inmensa mayoría de dichas misiones no han podido revelarse, a excepción de algunas que resultaron virtualmente desmanteladas y que tuvieron posteriormente un efecto mediático, como la captura de los saboteadores de la denominada Operación Portorius, por sólo citar un ejemplo. Muchas de las causas que no han permitido la revelación de dichas operaciones secretas pueden encontrarse, por un lado, en la pérdida de documentos, como en el caso del bombardeo del Tren de Ribentrop y otros archivos, y por otro, porque los testimonios documentales que han sobrevivido a la guerra, permanecen clasificados como secreto, sin que aun se permita su consulta por  los investigadores; a lo que hay que agregar que la documentación existente, no es en modo alguno voluminosa. Es conocido, además, que este tipo de operaciones altamente secretas no podían registrarse en los “log book”de los submarinos y sólo se encuentran casos excepcionales donde se mencionan, pero sin detalle alguno; al respecto, el investigador Jack P. Mallmann Showell señala: “La versión posterior de los documentos no alivian el problema de las misiones clandestinas de los u-boats, porque muchos de los hechos no eran registrados en los log book y en  su lugar, la información se transmitía oralmente al alto mando cuando el barco regresaba a puerto. Y puesto que muchos de los barcos en esas misiones no regresaron y se sabe que realizaron el desembarco antes de ser destruidos, existen de hecho grandes espacios en blanco en esta historia”[41]. Estas características presentes en este tipo de operaciones, han propiciado el surgimiento de innumerables historias paralelas con un gran despliegue de imaginación, cercanas a la ficción más absurda.
En septiembre de 1939, la Abwehr intentaba coordinar con el Alto mando Naval, la utilización de submarinos en la infiltración de agentes de inteligencia y otra misiones secretas, solicitando alta prioridad para las mismas; en una de las primeras participó el U-37 comandado por Werner Hartmann, quien a punto de efectuar la infiltración de un agente comunicó a sus hombre el verdadero propósito de la presencia de uno de los miembros de su tripulación (misión de espionaje), ordenando a todos sus subordinados, incluyendo la oficialidad, firmaran un documento, que informaba de lo especialmente secreto de dicha misión y advirtiendo que cualquier comentario relativo a la misión dentro o fuera de la embarcación podía implicar el enfrentamiento de una condena a muerte.
Horst Bredow, Director del Boot Archiv nos ha corroborado que los agentes secretos en misiones de infiltración, permanecían a bordo de los submarinos durante la travesía bajo una falsa identidad y la tarea a ejecutar por estos era totalmente desconocida por el resto de la tripulación, dado que las mismas constituían misiones clasificadas como altamente secretas. 
En su libro, Mallmann Showell relaciona una lista, que el mismo reconoce incompleta donde se recogen 119 misiones de desembarco o aproximaciones a costas con diferentes misiones, de ellas, unas 50 corresponden a desembarco en operaciones vinculadas a labores de inteligencia o “misiones especiales”, algunas de las cuales fueron abortadas por diversas causas y el resto a misiones de reabastecimiento; del total de las misiones por él relacionadas, sólo 11 ocurren en territorios del continente americano. Sin embargo, la mayoría de las misiones de este tipo debieron ocurrir, sin lugar a dudas, en las costas de países del Caribe y el sur de America, lugares por excelencia de las operaciones submarinas nazis durante un periodo prolongado de tiempo, por contar en esos territorio con apoyo logístico y por la imposibilidad en el caso de las misiones de inteligencia, de desembarcar agentes en los años de plena contienda, en territorios tan distantes, con la utilización de otros métodos más  convencionales, como podían ser la aviación y el lanzamiento de un agente en paracaídas.
Existen centenares de historias y anécdotas, en  muchos casos  matizadas con gran despliegue de imaginación popular que han trascendido de generación en generación, como aquella de que los submarinistas alemanes intercambiaban productos con los habitantes de playas cercanas a la Habana a plena luz del día  o aquella otra que narra que un patrón de una embarcación de recreo en la Isla de Trinidad había rentado su nave a un turista europeo, él cual al salir del embarcadero le pidió que le permitiera llevar la nave, la que luego paseo con gran destreza a lo largo de la costa, sorteando con gran precisión todos los salientes y entrantes  de la misma. El patrón asombrado por la pericia con la que el turista realizaba aquellas maniobras, le preguntó si ya había rentado alguna embarcación en aquel puerto, porque su cara no le era conocida, a lo que el turista contestó: -“No, esta es la primera vez, pero resulta que yo fui tripulante de un u-boat alemán durante la Segunda Guerra Mundial y en más de una ocasión desembarqué en estos parajes en busca de provisiones“.
Las misiones que comprendían la prestación de auxilio a los u-boats, inevitablemente tenían que estar sustentadas por una preparación por parte de los servicios de inteligencia en los países desde donde actuaban. Pero investigar el papel de los servicios de inteligencia alemanes en la labor operacional en general y en el caso de la guerra submarina librada  en aguas del continente americano en particular, resulta extremadamente complicada y prácticamente imposible de recomponer sistemáticamente, pues siempre quedan importantes zonas sin revelar con claridad; entre los obstáculos con que tropezamos a menudo se encuentran:
1.-La enorme cantidad de documentación que con frecuencia se ha generado, informes a distintos niveles, análisis, interrogatorios y toda suerte de evidencia, que aunque numerosa, muchas veces se encuentra sesgadas, al tiempo que dispersa en diversos archivos de naciones como Gran Bretaña, Estados Unidos,  Argentina, Chile y la propia Alemania entre otras, la cual por su volumen resulta difícil de estudiar en profundidad para poderla someter a crítica y contraste y extraer lo concerniente al tema que nos ocupa.
2.-Muchas de las comunicaciones, informes y mensajes emitidos por el enemigo de un bando u otro y que eran susceptibles a ser monitoreados o “secuestrados”, en no pocas ocasiones y de forma aleatoria eran manipulados con la clara intención de desinformar o confundir para lograr crear falsas expectativas, distraer la atención y crear un nivel de caos en el análisis de inteligencia del contrario y en otros casos, constituyen análisis erráticos de determinados aspectos provocados por la enorme carga de subjetividad bajo la que eran elaborados.
3.-Al consultar los planes de inteligencia  elaborados por Alemania durante la 2ª Guerra Mundial, observamos que estos brindan una abundante e importante información de carácter general que nos permite revelar sus verdaderos propósitos; pero al llevar a la práctica operativa dichos planes, muchas veces sufrían cambios sustanciales y un número importante de instrucciones y órdenes que se emitían, en no pocas ocasiones se transmitían de forma verbal, al tiempo que en otros muchos casos variaban e incluso contradecían el contenido de las mismas, con el agravante de que dichos cambios se ejecutaban de forma improvisada y por supuesto, en la inmensa mayoría de las ocasiones no generaban documentación alguna.
4.-Los agentes, espías o colaboradores en el cumplimiento de sus misiones, solían de forma reiterada tomar decisiones sobre la marcha y de forma unilateral sin contar con la aprobación de sus mandos y con frecuencia, ni siquiera lo daban a conocer a sus superiores. Este elevado grado de improvisación a menudo, no nos permite que conozcamos paso a paso las acciones llevadas a cabo por determinado agente para salvar situaciones, muchas veces peligrosas que ponían en riesgo la misión realizada e incluso su integridad física. Era una práctica común que los agentes violaran determinadas instrucciones de los niveles superiores con el objeto de completar su trabajo; ello provocó que en muchos casos estos agentes ocultaran la forma  real en que habían logrado sortear determinados obstáculos, aún habiendo cumplido la misión asignada, logrando salir de ella con vida.
5.-Los interrogatorios, otra fuente de testimonios, en muchos casos no logran esclarecer importantes aspectos y detalles de las tareas realizadas por un agente de la inteligencia capturado, en especial cuando éste estaba convencido de la misión que realizaba y de su papel en el mantenimiento y éxito de la misma. En estos casos de fidelidad absoluta  a la causa que abrazaban, hacía que en los interrogatorios, pese a la enorme presión psicológica a que eran sometidos, brindaran falsas explicaciones  o respuesta evasivas, matizando, no obstante, algunas de sus respuestas falsas con aspectos que podían imprimirle un aire de veracidad.
6.-Los agentes secretos en su labor de espionaje comunicaban a sus mandos un importante volumen de información, sin revelar en la mayoría de los casos las fuentes de las que habían sido sustraídas. Dichos informes y sus valoraciones estaban sostenidos, por otro lado, por una importante carga de apreciaciones y puntos de vista personales que no siempre resultan ser objetivos.
7.-Debe tenerse en cuenta, además, que un número importante de la información altamente secreta de que disponían los servicios de inteligencia alemanes, fueron destruidos intencionalmente por las propias autoridades a su cargo ante la inminencia de su ocupación por el “enemigo”, otro importante volumen desapareció producto de los bombardeos de los aliados y otros no menos importantes se guardan en los Archivos de la naciones vencedoras sin que se permita por el momento su consulta a historiadores e investigadores en general. Tal es el caso de la abundante documentación relativa al ya mencionado espía Heinz August Kuning que operaba en Cuba, que se conserva en los Archivos Británicos y que no puede ser consultada hasta el año 2016; otros centenares de miles de expedientes que eran trasladados, en el también ya mencionado famoso “Tren de Ribentrop”, sucumbieron al ataque de la aviación aliada. Datos conservadores sitúan en la cifra de más de 6.000, los agente secretos alemanes diseminados por el mundo de los que jamás se sabrá absolutamente nada, por carecerse, ni siquiera de un solo documento que pueda relacionar a estos con los servicios de inteligencia nazis.  Existen casos que parecen extraídos de la ficción, como el de los archivos del BSC (British Security Coordination), los cuales, según el historiador inglés en materia de seguridad Nigel West, fueron entregados al editor del Western Hemisphere Weekly Bolletin, Tom Hill y a la esposa de éste con la instrucción de quemarlos íntegramente, orden que cumplieron escrupulosamente. Así mismo, hay que destacar, que no pocas naciones latinoamericanas  implicadas de un modo u otro en los  hechos de espionajes del III Reich, como pueden ser Argentina, Chile, Panamá o Cuba entre otros, hicieron desaparecer de sus archivos al final de la guerra, importantes documentos con el propósito de proteger a personalidades de la vida política de esas naciones, vigiladas bajo sospecha de colaboración con Alemania, lo que truncó toda posibilidad de poner al descubierto dichas actividades de espionaje realizadas por ciudadanos de Alemania en territorio latinoamericano, con la complicidad de las autoridades locales.
8.-Si bien es cierto que los aliados, en especial los británicos, llegaron a monitorear una gran cantidad de las comunicaciones secretas alemanas en América latina, (se estima que alrededor del 72% de éstas), no debemos olvidar que resta otro 28% que no llegaron a conocer, una cantidad nada despreciable.
Por todo lo antes apuntado, se hace necesario la búsqueda y utilización de fuentes de oralidad, pues el testimonio de los que participaron de forma directa o indirecta en aquellos acontecimientos en su carácter local, puede arrojar luz y cubrir importantes vacíos existentes con relación al conocimiento de dichas actividades. Desafortunadamente, esta labor debió emprenderse de forma sistemática desde hace décadas; dado que el transcurso de más de 60 años de aquellos acontecimientos dejan poco margen para la labor de recopilación de información y escasas posibilidades de ejercer la comprobación de dichas informaciones orales.
Hay autores que atribuyen una desmedida importancia a la cantidad de agentes que hayan podido operar en determinada región o país. Ronald Newton en las conclusiones de su trabajo titulado “The “Nazi” Menace in Argentina, 1931-1947, (La Amenaza “Nazi” en Argentina 1931-1947) en el capítulo  sobre la “guerra secreta”, señala, que a lo sumo, entre alemanes y aliados de estos, los agentes de inteligencia clandestinos  en Argentina no superaban los 500 hombres; dicha cantidad, al margen de lo que pudiera considerar el Sr. Newton, resulta descomunal; pretender la existencia de un agente por kilómetro cuadrado sería un auténtico disparate. Dzerhinsky fundador de la Checa soviética, manifestó en una ocasión que cinco espías capaces, bien adiestrados y convenientemente infiltrados, si hacían bien su trabajo, resultarían suficientes para desestabilizar a la nación más poderosa del mundo.






[1]Sir Winston Leonard Spencer Churchill, Nace en Londres el 30 de noviembre de 1874, periodista, historiador, escritor, orador y político británico. Fue corresponsal de guerra en un periódico londinense.  En 1900 fue elegido diputado Conservador. Ingresó en el Partido Liberal donde desempeñó distintos cargos (Subsecretario de Estado para las colonias, Ministro de Comercio, Ministro de Interior, Primer lord del Almirantazgo y Ministro de Municiones). En 1940, después de la invasión alemana de Bélgica y de los Países Bajos, Chamberlain renunció y Churchill lo sustituyó como Primer Ministro; con este cambio, el Partido Laborista aceptó participar en el gobierno de guerra. Su enorme capacidad para afrontar las tareas y responsabilidades que le imponía el conflicto mundial, le convirtieron en uno de los estadistas aliados que más contribuyó a la victoria. También dejó obra escrita, siendo galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1953.Churchill fallece en Londres el 24 de Enero de 1965
[2] Churchill, Wiston; Rooselvelt, Franklin y F.Kimball, Warren; “Churchill & Rooselvelt: the complete correspondence”. Princeton, N.J.; Princeton University Press. 1984.
[3] Liberty, buques de carga construidos por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial; su diseño original era británico pero sufrieron importantes adaptaciones; los modelos estadounidenses resultaron más baratos y fáciles de construir.  Los ingleses encargaron un número importante de ellos para suplir los barcos hundidos a manos de los u-botas alemanes. Con un coste de 2.000.000 de dólares aproximadamente, los norteamericanos llegaron a construir durante la contienda 2.751 unidades. El tiempo promedio de producción de estos buques comenzó siendo de 230 días, pero poco tiempo después de iniciada su construcción en serie, dicho promedio bajó hasta situarse en una media de de 42 días. El primer Liberty botado al agua lo fue el SS Patrick Henrry, a cuya ceremonia de botadura asistió el Presidente Roosevelt. Para 1943 se llegaron a construir 3 buques de este tipo diarios. La construcción de los Liberty, simbolizaron el esfuerzo económico de Estados Unidos y su enorme poderío industrial; no sin razón se afirma, que la victoria en la Batalla del Atlántico se debió en gran medida a la existencia de los Liberty. Hoy en día y como símbolos, sobreviven dos de estos emblemáticos barcos, el John W. Brown y el SS Jeremia O´Brien.
[4]NARA, National Archives and Records Administration, Washington. “Guides to the Microfilmed Records of the German Navy, 1850-1945. Records Relating to U-boat Warfare, 1939-1945”: BdU, Diario de Guerra.15 de julio de 1942. Reporte del BdU al Führer firmado por el Almirante Döenitz. PG 30309, Rodillo 3980. 
[5]NARA, National Archives and Records Administration, Washington. “Guides to the Microfilmed Records of the German Navy, 1850-1945. Records Relating to U-boat Warfare, 1939-1945”: BUp Diario de Guerra. 9 de diciembre de 1941. IV Operaciones en Curso, Nº2, Inciso D; número PG-30315, número de Rodillo 4063.
[6] El espía Heinz August Küning o Luni, ha sido para los servicios de inteligencia aliados, así como para la inmensa mayoría de los investigadores e historiadores, uno, sino el más importante agente capturado por los aliados en América Latina; para otros, los menos, como el profesor e investigador Thomas D. Schoonover de la Universidad de Louisiana, USA, se trataba de alguien, que al ser reclutado por la Abwehr, veía la posibilidad de escapar del servicio militar y de ser enviado al frente de batalla, al tiempo que para el servicio secreto de Canaris constituía un señuelo que sólo servia para desvirtuar la búsqueda y persecución de los “verdaderos” agentes. Este último razonamiento carece de solidez; pensar que la Abwehr reclutara un agente con esta sola misión, además de no corresponderse con el “modus operandi” mantenido por esa Institución de inteligencia, carece de sentido pensar que una nación pudiera destinar cuantiosos recursos para colocar un espia que pudiera ser descubierto a las pocas semanas de arribar a su destino operativo. El profesor Schoonover llega a establecer un paralelo entre el espía Luni y Wormold, el vendedor de aspiradoras devenido en agente en la obra de Graham Greene, “Our Man in Havana”.
[7]Manuel Benítez González, General, Jefe de la Policía cubana durante el gobierno de Fulgencio Batista, hasta 1944. Figura controvertida, estuvo vinculado a los hechos del vapor de pasajeros St. Louis. Fue objeto de sospechas en varios casos de corrupción. Existen rumores fundados de su colaboración con la quintacolumna y de irregularidades en el caso del espía Lunin. Murió en Miami a finales de los años 90. 
[8]Ernest Hemingway, Escritor y periodista norteamericano. Nace en Oal Park, Illinois en 1899, se suicida con una escopeta de caza en julio de 1961 en Omaha. Adquiere su yate, bautizado Pilar, en los astilleros de Brooklyn en 1934 con el dinero obtenido con los Royalties de su novela Por quién doblan las campanas” (sic. Entrevista Norberto Fuentes). Hemingway, además de su conocido Crook Factory, se dedicó a la cacería de submarinos alemanes en los cayos de la costa norte de Cuba, zona que conocía desde la época en que realizaba frecuentes viajes en el yate “Delicias”, propiedad de Mayito, hijo del Presidente cubano Mario García Menocal. El escritor norteamericano preparó su embarcación pintándola de negro, artillándola y dotándola de bombas de fabricación casera, todo ello con el apoyo de la Embajada estadounidense en La Habana, cuyo embajador, Sprullien Braden, financiaba dicho propósito con un sueldo de $1.000,00 mensuales y el suministro de 122 galones de nafta para la embarcación.
[9]Crook Factory (Factoría de maleantes), especie de agencia de espionaje organizada por el escritor norteamericano Ernest Hemingway en colaboración con el F.B.I. y financiado por la Embajada norteamericana en Cuba. Su estado mayor estaba enclavado en su hogar en la Finca Vigía, en el poblado San Francisco de Paula en la Habana; una gran parte de sus colaboradores eran de origen español simpatizantes de la causa republicana y el objetivo de la organización se centraba en la detección y vigilancia de la quinta columna. Hemingway mantenía estrechos contactos con la Inteligencia Naval norteamericana y el Embajador Spruillen Braden a quienes informaba periódicamente de los resultados de su actividad.   
[10] Los documentos desclasificados por el FBI y divulgados a través de la Web Smoking Gun, presentan gran cantidad de tachaduras, que en ocasiones cubren párrafos completos, ocultando así fragmentos de información, que por dicha aptitud de censura, parecen guardar información reveladora y de importancia capital.
[11] Collado Abreu, Norberto, fue entrenado como operador de sonar en Estados Unidos y pasó a cumplir servicios a bordo del cazasubmarinos CS-13. A finales de la guerra fue licenciado de la Marina. En 1956 se unió al Movimiento 26 de Julio y fungió como patrón del yate Granma en la travesía realizada desde Tuxpan, México hasta la costa sur de Cuba, conduciendo 82 expedicionarios, incluyendo a Fidel Castro. Al triunfo de la revolución se incorporó a la Marina de Guerra Revolucionaria, en donde permaneció hasta su muerte el 2 de abril de 2008. Al morir ostentaba los grados de Capitán de Navío. Fue enterrado con honores militares en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en el Cementerio de Colón.
[12] Collado Abreu, Norberto; “Collado: Timonel del Granma”, Casa Editorial Verde Olivo, La Habana 2006. Capitulo: Hundimiento del submarino U-boat-176, páginas 85 y 86.
[13]Consultado por este autor diversas autoridades navales norteamericanas, estas en todos los casos, bien declinaron pronunciarse al respecto, bien manifestaron desconocer la existencia de dichos depósitos, pero en ningún caso negaron su existencia.
[14]U-158, submarino del tipo IXC, fue botado al agua por los Astilleros de la AG Wesser, Bremen el 21 de Junio de 1941 y comisionado al Teniente Capitán  Erwin Rostin. Existen informaciones brindadas por informantes, de que a finales de mayo de 1941 el U-158 sufrió una avería que le obligó a la búsqueda de auxilio; según estas mismas fuentes, dicho submarino ancló en la costa norte de la Provincia de Camagüey en Cuba y su tripulación desembarcó permaneciendo varios días en tierra, donde recibieron ayuda médica y suministros, a través de un operativo marcado por la inexperiencia y la improvisación. 
[15]Erwin Rostin, nace el 8 de octubre de 1907. Comienza su carrera naval en 1933, prestó servicios en los barreminas M-98 y M-21. En 1947 es designado a las fuerzas submarinas y después de un periodo de entrenamiento es ascendido a Comandante del U-158 con grados de Kapitänleutnant. En su segunda patrulla en aguas de la costa este de Estados Unidos y el Caribe hunde 12 mercantes. El 30 de junio de 1942 es destruido por el ataque de la aviación norteamericana. Recibió varias condecoraciones entre ella la Cruz de Caballero y la Cruz de Hierro de 1ª y 2ª Clase. Existen evidencias de que Erwin Rostin fuera auxiliado desde suelo cubano, donde se le proveyó de combustible, alimentos y donde varios de sus tripulantes recibieron atención medica.
[16]Según la información suministrada por un exmiembro de los grupos de apoyo, éste asegura haber participado en una misión de abastecimiento a un u-boat al norte de la provincia de Camagüey en el verano de 1942; según este mismo testimonio, el lugar donde fueron alojados los tripulantes, era una finca perteneciente a la familia Belarmino, ganadero de origen asturiano, muy conocido en la zona. En ese lugar existían falsos hornos de carbón que enmascaraban habitáculos que servían de barracas y de hospital de campaña; en este último, parece que se realizó por lo menos una operación quirúrgica. Toda esta información coincide plenamente con la que encontramos en la serie de cartas escritas desde Argentina por el agente Shaefer. En: Archivo Personal del historiador Alberto Acosta Brito, Guanabacoa, Cuba. Testimonio del agente de la Abwehr Shaefer. Col. Cartas de Rushke trasuntadas por este autor, Doc. Nº 6.
[17]El vehículo utilizado en el operativo de abastecimiento del U-158, era propiedad de Dn Salvador Álvarez, un ciudadano oriundo de Oviedo, que arribó a Cuba a mediados de los años 30; éste sujeto, como se ha podido comprobar, poseía varios vehículos cisternas de su propiedad y era muy conocido en la época, dentro del Gremio de los Alcoholeros, en la Habana. Se marchó de Cuba a principios de los 60 de regreso a España, donde murió a finales de los años 70.
[18] Alfredo Pérez Matos, natural de Lugo, arribó a Cuba en el verano de 1934. Se afilió al Partido Afirmación y Defensa, durante su estrecha vinculación con el Centro Gallego de La Habana. Militó en la Falange y prestó sus servicios durante un tiempo como guardaespaldas y chofer de un importante dirigente de la Falange en Cuba, el Sr. Manuel Gil Ramírez, quien había ocupado el cargo de Alcalde de Salamanca (España) y viajó a Cuba con el objeto de hacerse cargo de la Jefatura de la Falange en sustitución de Alejandro Villanueva. Este informante dice haber formado parte también de una organización clandestina, donde cumplió diversas misiones importantes a favor del Eje. (¿“grupos de apoyo”?).
[19]En la quinta denominada La Benéfica, fue inaugurada en el año 1888, bajo los auspicios del Centro Gallego de La Habana, como una Casa de Salud con igual nombre, la cual brindaba asistencia a todos sus asociados. La “Quinta Benéfica”, pronto de convirtió en la institución médica más relevante de la emigración gallega en Cuba. Miembros activos y simpatizantes de la Falange formaron parte de su personal sanitario.
[20]Fragmento de la entrevista realizada en el verano de 1981 en el Centro Gallego de La Habana a Alfredo Pérez Matos, informante que aseguraba haber participado en dos misiones vinculada a los u-boats.
[21] Ayuntamiento del Término Municipal de Bauta. Negociado de Fomento 1.938. Secretaría: “Expediente relativo a la concesión a Cia. Alemana por este Ilmo. Ayuntam. de los permisos correspondientes para el establecimiento de una planta de procesamiento de carbón”. E-034/38, folios 1-11.
[22] Juan Vázquez, hijo de inmigrantes gallegos, que se establecieron en Cuba. Desde joven realizó varios trabajos en el Central Habana, propiedad de Castillo Porconi, donde llegó a regentar varios negocios entre ellos la fonda “La República”. Murió en la ciudad de Miami USA) a finales de los 80.  
[23] Fischer-Tropsch, proceso tecnológico así denominado por el nombre de sus descubridores, el alemán Franz Fischer y el checo Hans Tropsch; con cuyo método podía fabricarse combustible sintético y diesel a partir de carbón hidrogenado. Es de destacar que cerca del 90% del combustible utilizado por la aviación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, fue fabricado con este método ante la carencia de combustible de los países del Eje. Sólo entre 1930 y 1941 fueron construidas 8 planta de procesamiento de combustible por el sistema Fisch-Tropsch en Alemania, que producían cerca de un millón de toneladas. En Cuba un grupo de ingenieros y técnicos alemanes instalaron en el poblado de Bauta (La Habana) una pequeña planta, logrando producir con éxito algunas cantidades de combustible mediante este proceso.
[24] Informe sobre abastecimientos a u-boats. Memorandum del Alien Enemy Control Unit al Congreso norteamericano. Mayo 1942.  También en Regional Oral History Office The Bancroft Library, University of California (Berkeley).
[25]George E. Sterling, The US Hunt for Axis Agent Radios, Documento Desclasificado, Volumen 4, Número 2 Archivos del CSI (Centro de Estudios de Inteligencia), Central Intelligence Agency, Washington, D.C. 20505.   
[26]Fulgencio Batista y Zaldívar, (nace Banes, Provincia de Oriente (Cuba) el 16 de enero de 1901. Hijo de Belisario y Carmela, cubanos que lucharon en la Guerra de Independencia de Cuba contra España. Durante su juventud Batista realizó diferentes trabajos, hasta que en 1921 se alista en el Ejército, ingresando en Guardia Rural en 1923, dentro de cuyo cuerpo alcanzaría el grado de Sargento Taquígrafo del Estado Mayor. En 1933, después del derrocamiento del Gobierno dictatorial de Gerardo Machado, participó en varias conspiraciones que desembocaron en el Movimiento del 4 de Septiembre; se establece entonces una junta de Gobierno (Pentarquía). Batista es ascendido al grado de General a propuesta de Sergio Carbó. Más tarde será nombrado Coronel Jefe del Ejército. En la elecciones de 1940, se presenta como candidato de la coalición Socialista Democrática y es elegido Presidente. Durante este, su primer mandato presidencial, Cuba colaboró activamente en la Segunda Guerra Mundial, declarándole la Guerra a los países del Eje Roma-Berlín-Tokyo. En 1944 le sucede el Dr. Ramón Grau San Martín. El 10 de marzo de 1952 regresa al poder tras un golpe de estado, que transcurrió sin derramamiento de sangre, valiéndose para dicho propósito, de su arraigo dentro del Ejército. Durante este mandato, su gobierno se caracterizó por la apertura indiscriminada del país a los intereses de la mafia procedente de Estados Unidos, por lo que la corrupción administrativa se adueñó de la realidad del país y dio lugar al surgimiento de distintos movimientos de oposición, entre ellos el del Movimiento 26 de Julio liderado por Fidel Castro, que después de varios años de enfrentamientos armados, condujo a su derrocamiento. La madrugada del 1º de Enero de 1959, Batista huye junto a su familia y varios de sus más allegados colaboradores, exiliándose en Republica Dominicana primero, más tarde en Madeira (Portugal) y por último en España, donde fallece a causa de un infarto, en la ciudad de Marbella, el 6 de agosto de 1973. Su cuerpo se encuentra enterrado en el cementerio madrileño de San Isidro.
[27]Existen numerosos de artículos periodísticos publicados en diferentes medios de prensa cubanos, donde se hace alusión a la complicidad del Presidente Batista en la colaboración con los Nazis en el suministro de combustibles y alimentos a los u-boats. En la totalidad de los casos estudiados por este autor, los referidos artículos, carecen de rigurosidad investigativa y responden más a una práctica oficial y sistemática, de degradación de la imagen ya más que deteriorada del exdictador cubano, que de un hecho contrastado. No hemos podido encontrar, jamás ni la más mínima prueba que haga sospechar de la participación del ex dictador cubano en una operación de este tipo, por lo que todo lo existente se reduce a la mera especulación. Ver entre otros:

•“Revelaciones desde el Mar”, autor Guillermo Díaz.

•“Una historia submarina”, autor Frank Cosme.

•“Declaración de Guerra y el Diablo los junta”, autora Josefina Ortega.

[28]Wilhelm Klein, agente de la Gestapo, colaborador del espía Heinz August Küning y vinculado a las redes de espionajes establecidas por éste en Cuba. Finalizada la 2ª Guerra Mundial y libre de sospechas, optó por permanecer en Cuba, estableciéndose en un apartado lugar de la Isla de Pinos, donde vivió una especie de retiro en solitario. Murió a principios de los 80.
[29]Eduardo Chivas Rivas, Nace el 26 de agosto de 1907 en  la Ciudad de Santiago de Cuba, capital de la provincia de Oriente. Descendía de una familia vinculada a la Guerra de Independencia. Cuando su familia se traslada a La Habana en 1923, el joven Chivás continua sus estudios; realiza viajes a Europa y Estados Unidos que amplían su ya cultivada cultura. En 1925 se matrícula en el Instituto de La Habana donde concluye el Bachiller, ingresando en la Universidad  el 30 de Septiembre de 1926, en la facultad de Derecho. Al año siguiente, 1927 se vincula al Directorio Estudiantil Revolucionario, organización que se enfrenta al gobierno corrupto que se ha entronizado en el poder. Sus encendidos escritos atacando la corrupción y desmanes del gobernante de turno, conllevan a que el 21 de diciembre de 1927 sea expulsado de la Universidad, pero continua con su lucha. Más adelante se le radicará la causa 228 de 1929 por delito de sedición y conspiración; es detenido y cuando es puesto en libertad marcha al extranjero; desde New York continua su lucha, ahora contra el régimen de Gerardo Machado, el mandatario cubano conocido popularmente como el Mussolini tropical. Chivás se introduce clandestinamente en el país y participa en la lucha revolucionaria, es descubierto y nuevamente encarcelado. En 1933 cae la dictadura de Machado y toma el poder un nuevo presidente que es derrocado poco después, por un levantamiento de clases y soldados liderados por el Sargento Batista, asumiendo entonces el poder, el Catedrático Don Ramón Grau San Martín. Eduardo. Chivás continuó con su lucha contra la corrupción y por la consolidación de la democracia en Cuba. Participó en la elaboración de la Constitución del 40. Resulta electo Representante por la Provincia de La Habana y continúa su labor como orador político en un espacio radial dominical de enorme audiencia. Desde su cargo de Senador de la República y su militancia en el partido Ortodoxo, del que fue fundador, acentúa aún más su lucha política. Durante los años de la 2ª Guerra Mundial, desde su posición en el Gobierno, trabajo por el desenmascaramiento de la “quinta columna” y la denuncia contra personajes públicos y funcionarios sospechosos de colaborar con Alemania.  El 5 de agosto de 1951, al terminar un discurso durante su espacio radial de los domingos, atentó contra su vida disparándose con un arma de fuego, falleciendo días más tarde. Su sepelio constituyó una impresionante muestra de duelo popular.
[30]Huff- Duff (High Frecuency Directión Finder), es un localizador de alta frecuencia, un radiogoniómetro que sintonizaba las emisiones codificadas de alta frecuencia de los submarinos alemanes. El radiogoniómetro es un dispositivo capaz de realizar la detección de una señal de radio por el método de triangulación. Para detectar las señales y localizar a los submarinos que las emitían, se instalaron estaciones de escucha en ambos lados del Atlántico, también en Islandia y Groenlandia. Cuando dos o más  estaciones detectaban una señal, se procedía al marcaje de la dirección de donde procedían las mismas con relación a las estaciones en donde se habían detectado, así el punto donde se interceptaban las líneas trazadas sobre un cuadrante, indicaban el lugar donde se encontraba la posición del submarino. El Huff-Duff se hizo más preciso, cuando comenzaron a ser instalado en los buques de escolta y cuando la señal captada pudo comenzar a ser descodificada; ello permitía al tiempo que se localizaba la posición exacta de u-boat, conocer de ante mano sus intenciones. El Metox fue una contramedida electrónica desarrollada por los alemanes e instalada en los u-boats, pero los británicos no tardaron en desarrollar un nuevo sistema de radar denominado HS2, cuya longitud de onda era imposible de detectar por el Metox, lo que determinó la pérdida de su eficacia.
[31]NARA, National Archives and Records Administration, Washington. “Guides to the Microfilmed Records of the German Navy, 1850-1945. Records Relating to U-boat Warfare, 1939-1945”: Diario de Guerra.16 Septiembre de 1943. Número PG 30332, número Rodillo 4065.
[32] NARA, National Archives and Records Administration, Washington. Records Relating to U-boat Warfare, 1939-1945”. Diario de Guerra del Eastern Sea Frontier. Abril de 1942. Capitulo I, Situación Submarina, págs. 2, 3 y 4.
[33]Fondo de la Secretaria de Gobernación México, Aviso de diez sobrevivientes del pesquero nevero cubano “Lalita”, Caja 2036-B, Expediente 83.
[34]Bridget Brerenton, Profesor de Historia de la Universidad West Indies, St,. Agustin. Presidente de la Asociación de Historiadores Caribeños(1994-1997). Escritor y editor. Es autor de varias obras, entre ellas: “Law, Justice and Empire: the colonial carrer of John Gorrie”, “The Colonial Caribbean Heritage”(co-editor), “Dictionary of Caribbean Biografy”.
[35]António de Oliveira Salazar (Nació en Vimieiro, Santa Comba Dâo, Portugal, el 28 de abril de 1889 y fallece en Lisboa el 27 de julio de 1970. Político y Doctor en Derecho, se convirtió en el líder de la dictadura del Estado Novo o Salazarismo. Salazar defendió la consolidación nacional y temía que la inestable situación de España, pudiera afectar al país. Salazar intensificó la censura y la presencia en la vida política de la Policía Internacional y de Defensa del Estado. Portugal brindó al franquismos un importante apoyo logístico durante la Guerra Civil, permitiendo el paso a través de sus fronteras y facilitando la comunicación entre los bandos sublevados del norte y el sur así como,  aportando armamentos y hombres al bando nacional., Salazar era un profundo admirador del nacionalsocialismo y en los primeros años del conflicto mostró su acercamiento a las fuerzas del Eje. El territorio portugués sirvió para que en el se establecieran agentes de Alemania e Italia, además, de brindarles su apoyo logístico. Cuando el cónsul en Burdeos, Francia, Sr. Arístides de Sousa Mendes, concedió a los refugiados de origen judíos que huían de los nazis,  los visados correspondientes desobedeciendo las instrucciones del Ministerio de Asuntos Exteriores portugués, Salazar le destituyó. Desde el comienzo de la guerra y hasta principios de 1942, su gobierno prestó el territorio de sus posesiones en las Azores para apoyar a los submarinos alemanes; no obstante, en 1943 cambia su actitud y pone al servicio de los Aliados dicho territorio para que sea utilizado como posible base de apoyo a cambio del suministro de armas y medios, ante el temor de represalias  por parte de Alemania.
[36]H. Ebel Roland; Taras, Ray; D. Cochrane, James; “Political culture and foreing policy in Latin America: case of Studies from circum-Caribbean”, Edi. Suny Press. 1991 Pag. 154.
[37] Maria Soledad de la Cerda; Catedrática chilena, destacada investigadora, periodista y profesora de la Universidad del Desarrollo de Santiago de Chile, autora entre otros trabajos, de  la obra :“Chile y los hombres del Tercer Reich”, Editorial Sudamericana, 2000.
[38]Mallmann Showell, Jak P., U-boats at War, Landings on Hostile Shore, Ian Allan Publishing 2000, pág. 7.

[39] Ibidem, pág. 9

[40]Ibidem, pág. 9

[41] Ibidem, pág. 11