jueves, 15 de agosto de 2013

COLABORACION

"Hoy publicamos una colaboración de Circulo Naval, la Web que desde hace años ha realizado la titánica labor de unir  a la gran familia naval cubana, gracias a los esfuerzos  de todos sus miembros y en especial de su webmaster el Teniente de Navío del US Navy, Andrés Vázquez Ramírez, cuyo desvelo y buen hacer, mantiene vivo el espíritu de unión de los marinos cubanos en cualquier latitud. La colaboración de hoy es el artículo titulado “Historia del Crucero Cuba”, que viera la luz en la Revista Herencia Cultural Cubana, Vol. XVIII, Nº 3 del 2012; revista fundada y dirigida por el Dr. Alberto Sánchez Bustamante, otro apasionado de la  historia de Cuba y  de sus tradiciones culturales.
El autor del trabajo, el Sr. Alberto Gutiérrez Barbero,  nos ofrece en el presente artículo,  el devenir de esa auténtica joya de nuestra Marina, el Crucero Cuba, que desafortunadamente fue hundido, más por la desidia y  la carencia de amor por las tradiciones navales de nuestro pueblo, que por el fuego de los cañones. Siempre al referirme al Crucero Cuba, decano de nuestra Armada,  lo he hecho con un profundo respeto, para mí ha sido el abuelo de nuestra Marina y el sitio donde se han forjado muchos de nuestros oficiales más capaces. El Crucero Cuba tuvo un largo recorrido histórico de décadas, presente siempre en todos nuestros acontecimientos navales más importantes, allí estuvo durante los angustiosos días de la 2ª Guerra Mundial con sus 27.974 millas náuticas recorridas escoltando mercantes y patrullando nuestra Isla, record entre todos nuestros buques de guerra. El Crucero Cuba selló su destino y permanece por derecho propio, indisolublemente ligado a la historia de nuestro país." 
 

LA HISTORIA DEL CRUCERO “CUBA”




Por: Alberto Gutiérrez Barbero

Las condiciones de insularidad hicieron que países como Gran Bretaña y Japón buscaran respuestas en el mar. En la Cuba colonial principalmente, La Habana fue base naval para la conquistas de otras tierras del nuevo mundo y del sistema de flotas de España. Por otra parte, en su arsenal se construyeron los grandes navíos españoles del siglo XVIII y durante  nuestras guerras por la independencia los mambises tuvieron soporte de algunas expediciones desde  territorio norteamericano.
Entre otros sobresalieron los esfuerzos del General Emilio Núñez, de hecho el precursor de la Marina de Guerra de Cuba. No obstante, cuando lo que aún hoy de manera equivocada tiende a llamarse isla (sin tener en cuenta Isla de Pinos y más de 1.300 cayos e islotes adyacentes), pasó a ser la República de Cuba, no hubo el empuje necesario para el desarrollo con el mar como objetivo.
Finalmente, a finales de la presidencia del General José Miguel Gómez, el popular caudillo con sus aciertos y sus yerros, se aprobaron algunas resoluciones referentes a los asuntos navales y marítimos. Luego de reorganizarse el modesto Servicio de Guardacostas, nació la Marina de Guerra de Cuba con un programa de expansión naval que culminó al construirse un crucero y un buque escuela en el astillero Williams Cramps and Sons, de Filadelfia, Pennsylvania. En el futuro, a pesar de que muchas unidades navales serían transferidas desde Estados Unidos y después desde la unión Soviética, ninguna otra de relativa importancia saldría de las gradas específicamente para servir  en la vigilancia y protección de las costas cubanas.



A la botadura de ambos buques el 10 de octubre de 1911 asistió el Capitán de Navío Julio Morales Coello, jefe de la Marina de Guerra de Cuba, junto a un numeroso grupo de autoridades cubanas y norteamericanas. La madrina del crucero fue la Srta. Mariana Gómez, hija del Presidente  Gómez.  De acuerdo a lo estipulado en La Habana al aprobarse el proyecto de construcción, la gentil doncella pronunció la frase: "Yo te bautizo con el nombre de Cuba", mientras lanzaba la tradicional botella de champán contra su proa. Así comenzó una singular página naval cubana, aunque lamentablemente siempre en mayor o menor grado viviríamos  de espalda al mar.



Construido al costo de $10.000 y originalmente clasificado como crucero ligero de segunda clase, el “Cuba” tenías 2055 toneladas de desplazamiento, 260 pies de eslora, 39 pies de manga y un puntal de 26 pies. El calado era de 14 pies y su casco de 3/3 de pulgada de acero estaba dividido en 12 compartimentos estancos. Con máquinas alternativas de triple expansión, calderas de vapor y una autonomía limitada por una capacidad de 250 toneladas de carbón, sus dos hélices gemelas desarrollaban 18 nudos. La artillería principal consistía en 2 cañones de 4 pulgadas y la artillería secundaria estaba compuesta por diversas piezas de menor calibre. Sus embarcaciones auxiliares eran dos lanchas de vapor de 30 pies, dos botes de 28 pies y dos botes salvavidas.

 Oficialidad del Crucero "Cuba" en Philadelphia (1924) durante la estancia de la embarcación en el puerto de esa ciudad para ser sometido a reparaciones.
 
El primer comandante del “Cuba” fue el capitán de corbeta Gabriel Díaz Quibús y desde un principio a la hoja de servicios propiamente navales del crucero, se sumaron otras actividades, tanto en el ámbito nacional, como en el internacional. Un exponente en lo diplomático y humanitario fue el viaje a Veracruz, Méjico, en 1913, a instancias de Manuel Márquez Sterling, el embajador cubano en el vecino país, con el propósito de proteger y expatriar al depuesto Presidente Francisco Maderos. No obstante, Maderos fue asesinado y sólo sus familiares pudieron ser transportados al asilo político que les había ofrecido La Habana.
Durante el transcurso de los vaivenes políticos de orden doméstico que sucedieron al Machadato, el “Cuba” se destacó por apoyar el ataque al Castillo de Atarés en 1933. Al año siguiente tuvo lugar la rebelión a bordo del crucero en Antilla, provincia de Oriente, liderada por su comandante, el Teniente de navío Evaristo Ulloa debido a los cambios en la jefatura de la Marina de Guerra de Cuba. La sedición no tuvo respaldo alguno, aunque reflejó la influencia de algunas corrientes revolucionarias dentro del sector naval.


Luego de la modernización que incluyó  la eliminación del carbón como combustible, uno de los momentos de gloria del “Cuba” fue en 1937, cuando al mando del capitán de Corbeta Pedro Brito Silva participó en la revista naval de Spithead, Gran Bretaña, con motivo de la coronación del Rey jorge VI. En la travesía, extendida a varios puertos de Londres hasta Oslo, por primera y última vez la bandera de la estrella solitaria pudo ser observada en latitudes al norte de Europa, ondeando a bordo de un buque de guerra cubano.
Durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que Cuba, aliada de Estados Unidos, le declaró la guerra al Eje, en la práctica se limitó a enfrentar la ofensiva submarina alemana en aguas cercanas a nuestras costas. Los torpedos enemigos ocasionaron el hundimiento de varios buques mercantes cubanos y la muerte a un número considerable de sus tripulantes, pero en ese ínterin el caza submarinos cubano CS-13 logró hundir al submarino alemán U-176, siendo la Marina de Guerra  de Cuba la única en América Latina que se anotara una victoria de esa índole. También al cesar las hostilidades se determinó que el “Cuba”, comandados por los capitanes de Corbeta Antonio Cuadra Garrote, Braulio Fernández Hernández y Marcos Pérez Medina, había navegado aproximadamente 28.000 millas en la región, escoltando con distinción un total de 90 buques mercantes cubanos y extranjeros.
El papel preponderante de “Cuba” finalizó en la post guerra con la adquisición de tres moderna fragatas norteamericanas por la Marina de Guerra de Cuba. Después de 1952, el crucero pasó a ser el equivalente a un buque presidencial. También en ocasiones fue usado como buque escuela realizando viajes de instrucción alrededor del territorio nacional en 1961.
Al ser retirado del servicio activo y saqueado por su tripulación, permaneció atracado en el Mariel hasta que años más tarde, luego de ser remolcado a la Ensenada de Siguanea, en Isla de Pinos, fue blanco de cohetes desde otra unidad naval cubana y hoy permanece  hundido a 18 pies de profundidad y parcialmente visible.

  Una de la últimas fotos tomadas al crucero "Cuba" en la bahía de Mariel, poco tiempo antes de ser utilizado como blanco en prácticas de tiro, con lo que se destruyó uno de los símbolos más auténticos de la marina de Guerra cubana.

Sin ser un famoso buque capital, el “Cuba” era epítome de la historia naval cubana. Y de haber habido un gobernante con al menos cierta inclinación a lo civilizado, es posible que el crucero hubiera terminado en algún sitio de la bahía de La Habana convertido en Museo Naval para la posteridad. Pero si se considera el odio del vesánico tirano por todo lo cubano y su afán de borrar un pasado mejor, el innoble e inmerecido final era de esperar.


Bibliografía:

1.-Balbis Torregosa, Pelayo,  “ Historia de la marina de Guerra Cubana”

2.-Rubiera Guillermo, “Enciclopedia de Cuba”. Tomo IX. Gobiernos Republicanos /Acontecimientos más notables.