miércoles, 7 de agosto de 2013

Norberto Collado Abreu: Operador de Sonar del CS-13


U-BOATS EN EL MAR CARIBE


Por  Maximino Gómez Álvarez





Norberto Abilio Collado Abreu fue el operador de sonar que estaba de guardia en el caza submarinos CS-13, el día en que se produjo el encuentro con el U-176, el cual finalmente resultó hundido, entrando así la embarcación cubana en las páginas de la historia de la 2ª Guerra Mundial. Abreu había nacido en el pueblo marinero del Surgidero de Batabanó y desde pequeño había sentido una poderosa inclinación por el mar. Su familia pese a las dificultades económicas logró que estudiara hasta alcanzar el 8º grado de enseñanza secundaria; su padre, que había sido señalero, le había ensañado los rudimentos de la radiotelegrafía del sistema morse y todo los que sabía de su oficio de señalero, pero el joven tuvo ptonto que comenzar a trabajar para buscarse el sustento y lo hizo como pescador, formando parte de la tripulación de la goleta “Catalina de Caibarien”. Con 20 años, al estallar el conflicto mundial y luego del ataque a Pearl Harbor, el inquieto joven decide trasladarse a La Habana con la intención de ser reclutado en la Marina, lo que consiguió dado sus conocimientos de telegrafía, señales y su experiencia marinera. Después de pasar el Curso de Reclutas en la Academia Naval del Mariel por espacio de 3 meses, fué trasladado al Arsenal de Casablanca, donde pocos días más tarde es seleccionado para pasar unas pruebas a las que fue sometido junto a otros más de 200 reclutas, por un grupo de técnicos norteamericanos. De este modeo, fué finalmente escogido para cursar un entrenamiento especial en la Subchaser Training Center en Miami; por lo que ese mismo día fué conducido en compañía de otros dos jóvenes, también seleccionados, Andrés Abela Aróstegui  y Roberto Rodríguez hacía el aeródromo de la Cayuga  (más tarde Base Aérea de San Antonio de los Baños) donde a bordo de un bombardero B-26 volaron hasta Florida.


Subchaser Training Center en Miami, lugar donde el Operador de Sonar Noberto Collado fue entrenado.
Inmediatamente a su llegada a una ciudad de Miami totalmente militarizada, fué hospedado con sus acompañantes en el 9ª piso del Hotel Alcázar y al día siguiente comenzaron el proceso de instrucción acelerado, que se extendía diariamenbte desde las  08:00 hasta las 16:00 de forma ininterrumpida, sólo con el descanso suficiente para comer. Después de tres meses de estos intensos estudios teórico-prácticos, finalmente pasaron al entrenamiento en buques norteamericanos en un polígono de pruebas en la costa de Cayo Hueso, donde se simulaba la detección y hundimiento de submarinos; todo ello con la utilización de un sumergible real que al ser “tocado” por las supuestas cargas de profundidad, solía soltar por los tubos lanzatorpedos, un líquido de color amarillo que al alcanzar la superficie era indicador de que el submarino había sido aniquilado. Collado rompió un record en una de estas prácticas, al aniquilar en una sola jornada de ejercicios la cantidad de 11 submarinos, lo que le mereció la felicitación de la oficialidad norteamericana. Collado, además de unas excepcionales cualidades auditivas y físicamente acostumbrado a los rigores del mar, que hacía que no sufriera mareo durante la navegación, reunía de esta forma las aptitudes perfectas de un sonadista.
El Capitán Green, quien sería personalmente responsable de adiestramiento de estos hombres, gozaba de la ventaja de dominar el idioma castellano, ya que durante años había fungido como Agregado Naval en distintas naciones latinoamericanas. Según el testimonio de los propios alumnos, Mr. Green era un hombre agradable, educado, con quien era fácil establecer una empatía, por lo que la relación entre el oficial y sus pupilos siempre fue excelente y cordial. Norberto Collado, de raza negra, advirtió durante su estancia en Florida, ciertos rasgos de segregacionismo de tipo racial por algunos de los miembros del personal; éste hecho recordó en diversas ocasiones el propio Collado, le pareció en extremo chocante. En aquellos años, numerosos sectores de la sociedad norteamericana aún estaban marcados por los prejuicios acerca de la condición racial de un individuo; era la época donde no se admitía que los negros donaran sangre para convertirla en plasma sanguíneo con destino a los hospitales del frente. De alrededor de 2.500.000 ciudadanos negros estadounidenses que se alistaron en el ejército, 150.000 lo hicieron en la marina, pero en este cuerpo solían destinarse a labores como cocineros, fogoneros; incluso sus uniformes solían llevar una media luna para identificarles como personal de servicios y su ascenso a escalas superiores resultaba extremadamente difícil. Sólo la voluntad de algunos de aquellos hombres, hicieron que fueran cambiando estas apreciaciones y conductas racistas dentro de los mandos de la Marina de los Estados Unidos; un ejemplo clásico lo constituyó el cocinero del US Arizona, el marinero Doris Miller, que sin haber recibido preparación artillera, durante el ataque a Pearl Harbor y en el fragor del combate, tomó una pieza de artillería antiaérea y logró el derribó de cuatro aviones japoneses[1], lo que le valió para recibir la Cruz al Merito Naval. En 1943 Doris Miller murió al ser torpedeado su buque, el USS Liscome Bay; tiempo después en reconocimiento a su servicio ejemplar, una fragata norteamericana de la clase Knox (FF-109) fue bautizada con su nombre, USS Miller, el más alto honor que concede la USN a sus héroes. No obstante, durante años continuarían observándose conductas racistas dentro de este cuerpo; basta señalar otro caso, el del Master Diver Carl Brashear, quien sufrió en carne propia los prejuicios raciales, a los que sólo pudo imponerse a fuerza de entereza y sacrificio personal.[2] Tendrían que pasar aún algunos años para que el pueblo negro norteamericano lograra hacer prevalecer los principios de su lucha por los derechos civiles; el ejemplo paradigmático dentro del Ejército norteamericano, lo constituye la figura del General Collin Powell. Soplan nuevos aires; el 31 de julio del 2008 el Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica reunido en el Capitolio de Washington pedía perdón oficialmente a los afronorteamericanos por los años de esclavitud. El 20 de enero de 2009 juraba su cargo el primer Presidente negro en la historia de los Estados Unidos de Norteamérica, el Sr. Baraka Hussein Obama. 

El marinero Doris Miller recibió la Cruz al Mérito naval de manos del Almirante Nimitz, una fragata norteamericana de la clase Knox (FF-109) fue bautizada con su nombre, "USS Miller", el más alto honor que concede la US Navy a sus héroes.

Por su asombrosa capacidad y aún sin haber finalizado su entrenamiento, Collado participó con un D.E. (Destructor Escolta) en una misión durante varias semanas en suroeste del Pacífico, en Guadalcanal, hasta que regresó nuevamente a Florida. Una vez de vuelta, fue sometido a éxamen con el resto de los alumnos obteniendo la segunda calificación teórica y la primera práctica, recibiendo el correspondiente diploma que le acreditaba como Operador de Sonar. No obstante, poco antes de la ceremonia de entrega de los caza submarinos a Cuba y del regreso de Collado a la Isla, una mañana fue conducido por oficial Green hasta un Hospital Militar. El Capitán Green había captado desde el primer momento las cualidades de aquellos tres marineros para la labor en la que estaban siendo entrenados; no obstante, sabía que Collado superaba con creces a sus compañeros; por ello decidió conducirlo a aquel Centro Médico Naval, donde el operador de sonar fue sometido a gran cantidad de  pruebas y mediciones auditivas, una de las últimas consistía en sentarse en el extremo de una larga habitación de espaldas y en el otro extremo se situarían los galenos que le examinaban. El oficial le dijo a Collado que uno de aquellos médicos sonaría un silbato y que al escucharlo, él debería indicarlo levantando una mano; la prueba fue repetida una y otra vez y en cada ocasión que sonaba el silbato, el marinero alzaba el brazo, según lo convenido. Al salir del puesto médico, Collado preocupado le dijo a Green que él se sentía bien y que estaba perfectamente, preguntándole a su instructor, a qué venía tanto silbido; el oficial sonrió a su pupilo, luego le explicó que los silbidos que había escuchado se habían realizado con la utilización de un silbato para perros, cuyo sonido en muy raras ocasiones puede ser percibido por un ser humano. 


 El CS-13, embarcación de la que Norberto Collado llegaría a ser operador de sonar.

Norberto Collado Abreu, no fue escogido para formar parte de ninguno de los doce cazas transferidos a Cuba y regresó como timonel del Columbia, que hacía de nave nodriza. Fue algún tiempo después, que el Alférez Mario Ramírez Delgado, por mediación de Abela Arostegui conoció de las cualidades del sonadista y logró incluirlo entre los miembros de su tripulación. El destino; sin embargo, le jugó una mala pasada  al marinero Collado, pues durante el hundimiento del U-176, en uno de los lanzamientos de las cargas de profundidad del CS-13, no se retiró los audífonos a tiempo y recibió todo el volumen sonoro del impacto de la explosión en sus oídos, lo que lesionó su capacidad auditiva. El operador de sonar, más tarde, solicitó su baja del Servicio al que se incorporó nuevamente después del triunfo de la revolución castrista.
A mediado de los años 50 se vinculó al Movimiento 26 de Julio y se convirtió en uno de los expedicionarios del Granma, cuya travesía realizó en calidad de timonel.
Norberto Collado Abreu recibió durante su vida varias condecoraciones como la Medalla y Reconocimiento del Congreso de los Estados Unidos, así como otras órdenes otorgadas por la Marina y el gobierno de Castro. Alcanzó los grados de Capitán de Navío  y en 1979 se le asignó la custodia del yate Granma en el Museo de la Revolución. 

Carta de Reconocimiento y condecoraciones otorgadas  al operasdor de sonar Norberto Collado por el Presidente de  E.E.U.U. Harry S. Trumman y el Congreso norteamericano. 

Collado recibió la condecoración de manos de propio Presidente de la República de Cuba Don Ramón Grau San Martín. Foto tomada el día de la histórica ceremonia de entrega, efectuada en el poligono del Arsenal de Casa Blanca.

Norberto Collado Abreu, el primero a la derecha (de civil) junto al resto de la dotación del CS-13 durante la ceremonia de condecoración efectuada en el Poligono de la Marina de Guerra cubana en el Arsenal de Casa Blanca.

El 2 de abril de 2008 se produjo su fallecimiento. Fue enterrado con honores militares, en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en la Necrópolis de Colón.




[1] Doris Miller. N. Waco (Texas) 12/10/1919. Hijo de campesinos, ingresa en la marina en septiembre de 1939. Destinado en 1940 al acorazado USS West Virginia; durante el ataque a Pearl Harbor puso a prueba su valentía arriesgando su vida para salvar al capitán Mervyn S. Bennion, luego ocupó una pieza de artillería y enfrentó a los atacantes japoneses. El Almirante Chester Nimitz le otorgó la más alta condecoración de la marina norteamericana, la Navy Cross. Miller murió durante el ataque del submarino japonés I-175 al buque USS Liscome Bay. Un pasaje de la vida del marinero Doris Miller es interpretada por Cuba Gooding Jr. en el film Pearl Harbor, del director norteamericano Michael Bay. (Touchstone Pictures).
[2] Carl Maxie Brashear. N. Tonieville, Kentucky. Primer afroamericano en graduarse en la Diving and Salvage School y primero en alcanzar la categoría de US Navy Master Diver. Pierde una pierna producto de un accidente sufrido durante el intento de recuperación de un artefacto atómico en Palomares, España. Su tenacidad a toda prueba   le permitió convertirse en el primer buzo en activo con una pierna amputada. Sirvió en el Navy hasta 1993 alcanzando el grado de Master Chief  Petty Officer. Recibió importantes condecoraciones. Muere el 25/7/2006 de un fallo cardiaco. La vida del Master Diver Carl Brashead, también fue llevada a la gran pantalla con el título de: “Men of Honor” (Hombres de Honor), dirigida por George Tillman Jr. e interpretada entre otros actores por Robert De Niro y Cuba Gooding Jr. (20th Century Fox).